ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

The hanged man


   Dicen que la gravedad es una fuerza. Y debe serlo porque a la fuerza ahorcan. Nunca mejor dicho. El ahorcamiento se produce gracias a la gravedad o por culpa de ella. Tu propio peso te parte el cuello, si tienes suerte. Si a cualquier señor antiguo, digamos, por ejemplo, pariente de algún rey suevo de antes de Cristo, le explicas por qué estamos tan humillantemente pegados al suelo, inmediatamente te lanzaría un conjuro y te tomaría por loco. Pesamos porque algo nos está chafando. Somos  algo así como un calcetín perdido pegado al fondo del tambor de una lavadora, mientras esta centrifuga. Luego explícales a la velocidad que gira la Tierra sobre sí misma o a la que gira en torno al sol. Mucho más sencillo pensar que estamos totalmente quietos y que el Sol se mueve eligiendo donde y donde no pone su rayito de sol.

A veces pienso que no sé si este mundo terráqueo y caduco no está creado a propósito para ser ocupado por esta raza trasnochada y peligrosa que es el humanus. Que los árboles sabían que tenían que dar sombra, que las quebradas y valles debían tener ese aspecto suntuoso, majestuoso y espectacular, que el mar debía ser infinito y azul, como unos ojos fijos, que las montañas nevadas ese aspecto tan espiritualmente perfecto… y todo porque tarde o temprano iba a parecer por allí un bicho con la capacidad de la contemplación y de la admiración. Tanto se le da a un perro, a una nutria o a un avestruz si el paisaje es así o asó, si el mar va pacá o pallá… Se te hace difícil creer que algo de razón tiene la Biblia con el cuentecito ese de los pegotes de barro a los que se insufló el aliento divino y empezaron a dar por culo en la Tierra. Claro que la explicación de la ameba que arrastrándose salió del caldo viscoso y tal que así le salieron pelicos, luego paticas y luego dijo, ¡me cago en diez, un amebo! Y así se inició la sociedad en sus extremos más altos (aquellos donde ya se empiezan a aniquilar a sí mismos). No sé qué es más difícil creer: el cuento de Darwin o el cuento de la Biblia.

El caso es que pesamos, el caso es que existimos, el caso es que llevamos nuestra insoportable levedad sin darnos cuenta apenas de que hay dos cosas que nos distinguen y que nos otorgan la opción de desafiar a la ley de la gravedad: amamos y hablamos. Somos capaces de trasportar en nuestra cabeza cualquier cosa, por mucho que pese, que nos duela o que nos satisfaga…

¡Joder con la ameba…empezó flirteando con el barro y acabó creando (o creyendo) a Dios! ¡Joder con los trozos de barro, le vino una corriente y acabó creando (o creyendo) a Microsoft…!

Sir Isaac Newton, es usted un pesado… a mucha honra kilopóndica…

Anuncios

Written by ariovisto

22 diciembre 2008 a 8:34 am

Publicado en 1. Reflexiones

7 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Hola ariovisto,
    un claro ejemplo de pensamiento discontinuo, irregular, ameotrófico y aleatorio. Empezamos hablando de la gravedad y acabamos alegrándonos de que la ameba primigénea fuese una ligona de campeonato. Y por en medio metemos la cuña ombligocéntrica de que sin nosotros el mundo no puede ser contemplado con nuestros maravillosos ojos.
    Eres una mezcla entre Umbral, al que yo no entendía nada, y Tip, que no se entendía ni él.

    dicybug

    22 diciembre 2008 at 5:01 pm

  2. No sé si todo estará puesto adrede para nosotros, pero lo que sí es cierto es que observar un bonito paisaje puede otorgarnos muchas veces el momento de paz que tanto necesitamos. Por otra parte, seguro que fue la ameba, y no el amebo, la primera a la que le salieron los pelicos.
    Un beso.

    saporima

    22 diciembre 2008 at 5:12 pm

  3. Muchas gracias, amigo Ariovisto, por tus amables comentarios. Tu blog es heterogéneo y en nada se parece, por fortuna, al de Pepiño Blanco. No entiendo muy bien por qué lo de Ariovisto, aunque lo he leído en el enlace a la wikipedia que has puesto, como no sea por su resistencia al malvado invasor. Muy buena reflexión: ya que Dicybug te hablaba de Umbral, te dejo una cita de él que igual conozcas y se relaciona un poco con tu texto: ‘Estamos vivos de milagro: lo científico sería morirse enseguida’.
    Por cierto que te digo lo mismo que a Dicybug, que te manda recuerdos el Almirante Irish McMurphy, quien parece también va a abandonar cierta trinchera de internet en la que todos nosotros combatimos hace no demasiado tiempo, ¿recuerdas? Me ha pedido vuestros mails y, con vuestro permiso, se los he dado.
    En fin, ya sabes que soy como los servicios secretos: que te sigo, así que ánimo y ¡adelante con los faroles!
    Un fuerte abrazo, don Ariovisto (y no visto)

    GKCh

    22 diciembre 2008 at 5:31 pm

  4. Que conste que me voy a la cama sonriendo por tu culpa!
    Un beso.

    saporima

    22 diciembre 2008 at 11:34 pm

  5. Buenas madrugadas, don Ariovisto:
    Ya le he mandado tu correo al Almirante Irish. Seguro que lo agradece y más tarde o más temprano te escribe. Por cierto que la cita de Umbral no era por Umbral sino por lo que dice, que la vida humana es un milagro anticientífico, a pesar de la ameba y del paramecio primigenio. Aunque, si he de decir la verdad -cosa muy perjudicial para la salud, física y mental-, a mí me gustaba el estilo de Umbral, pese a que sus novela fueran insufribles y falsas. Y lo de los faroles, usted que es leído y ‘escribido’, debería saber que es una frase hecha, pero aceptamos guirnaldas como animal cojonudo.

    Un abrazo fuerte de su amigo
    QWERTY, alias
    ‘El árbol del ahorcado’, alias
    ‘El mundo está loco loco loco’, alias
    ‘El hombre que mató a Liberty Valance’.

    GKCh

    22 diciembre 2008 at 11:34 pm

  6. ¿Entonces aceptas lo de irregular, discontinuo y aleatorio?

    ¿Qué es lo que no te gusta del palabro ameotrófico? Por si no lo has encontrado significa que el texto es una carcajunda desinconexa de apostonemas básicos . La culpa no es mía: el texto es tuyo. Yo solo lo comento.

    dicybug

    22 diciembre 2008 at 11:40 pm

  7. Hola, don Ariovisto.
    ¿Puedo llamarle ‘Ariovis’, ahora que hay más confianza? Tampoco es que yo quiera ser muy ‘pesado’, como la ley de ‘Newton’ de la ‘gravedad’, pero es que me cae usted muy bien. oiga, vaya etiquetas más curiosas que pone a sus entradas, amigo: ‘gravedad’, ‘Newton’, ‘pesado’. Suena casi a ecuación: gravedad = Newton pesado. Me encanta su personalidad y su original forma de escribir, don Ariovisto.
    Y claro que liaremos la Marimorena. Estas fiestas, entre otras cosas, están para eso, para vivirlas con júbilo, gozo, alegría, algazara y algarabía. Cómo somos de ‘lexicultos’, eh.
    Un gran abrazo

    GKCh

    23 diciembre 2008 at 4:36 pm


Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: