ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Gotas verdes en el zaguán de la Bernarda

mujeres boqueando

    Lorca es, de lejos, una máquina de creación absolutamente insultante para la medianía poética. La sensibilidad que destila, a buen seguro por el follón de cromosomas que rebotan por sus meninges, lo hace un personaje que sugiere el mismo misterio que las alturas peruanas del Machu Pichu, la creación de las Pirámides, o que las líneas de Nazca. Me ha fascinado desde siempre su hábil metáfora: despampanante. Pero sobre todo, siempre desborda su locura por la libertad acarreada por un sufrimiento mitad infantil, mitad varonil, mitad femenino. Las pieles aceitunas, los muslos, los zumos de limón, los caballos sudorosos, las mujeres convertidas en guitarras, los úteros llenos de telarañas, los tapetes verdes, los perros, los romanos, los cartagineses. 

Microcosmos asfixiante del como debe ser

Microcosmos asfixiante del "como debe ser"

     Todo y nada como ese ambiente asfixiante de La Casa de Bernarda Alba. Ese hilo verde en fondo de negro nicho. El microcosmos micronésico de mujeres boqueando como jureles en el cubo del pescador. Olla exprés de pasiones contenidas encorsetadas por una batuta de cuya punta se destila un finísimo hilo de araña de hipocresía, de falsas apariencias, de envidias, de celos, de una madre injusta cegada por unos patrones obsoletos, radicales, dispuestos a aplastar a su propia sangre. Hipocresía social rebozada en hormonas a punto de estallar, como garbanzos comprimidos en la “magefesa”. Ansias de vivir, futuros hechos esperma y óvulos manifestándose frente a la sede Púbica del Ministerio del Exterior. Y el manotazo cruel y negro, cargado de pegajoso alquitrán del “aquí no se mueve nadie”. Labios sellados por fina pez negra. Grifos cerrados, cañerías retorcidas de sed y mujeres bebiendo su propia saliva en las esquinas de su soledad. No hay más humedad que la que se destila en sus propios sexos. No hay más que beber que el deseo, que todavía te da más sed. En este asfixiante fangal negro, monocorde, monótono, aburrido, trajes negros hacen sordina a corazones desbocados. El odio y la represión rozan los cuarenta a la sombra. La madre y sus coristas controlan el cotarro. La madre y sus coristas siempre dispuestas a dar una vuelta de tuerca más. La madre y sus coristas que velan, como cancerberos rabiosos, para que todo siga si no negro, en negro oscuro. De luto estamos todas.  

Boceto del traje de Adela (i Lorca /i)

Boceto del traje de Adela (Lorca)

        Pero el aleteo de la verde libertad toma color en la figura de Adela. Abanicos que pestañas que desafían lo que debe ser. El verde revienta la hornacina, hace trizas el mármol negro, se convierte en una ola de amor desenfrenado. Dentro de una urna llena de cenizas negras y estériles un corazón de clorofila suelta una explosión nuclear y un hongo de selva en libertad parece cobrar vida. Una mujer de verde baja la escalera exhibiendo su portento, su figura, su realidad vital. A cada contoneo de sus caderas revienta la falsedad, cada cimbreo de sus pechos desintegra los celos, cada rozar de muslos en medias de licra degüella la envidia, cada guiño de nalga destruye la hipocresía, cada golpe de tacón aturde las letanías. Su sensual aliento hace crepitar el negro. Baja fresco de la escalera, cataratas de libertad se forman en los escalones. Un destello de verde ciega por unos instantes al cegador vaho negro que sale de la desencajada boca de la madre y sus coristas. Es un sexo sediento que se arrastra suplicante camino de su oasis, de la libertad.

   Verde, de verde y verde, que yo te quería verde. Como la misma muerte que la espera.  

Federico Garcia Lorca

Federico Garcia Lorca

     Verde viento y verde rama. El verde de la pasión, el verde de la libertad, el verde de la independencia, el verde de la creatividad, el verde de ser uno mismo.    El caballo sobre la mar y el barco en la montaña. ¿Por qué no?

 

 

“La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias.”     

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Written by ariovisto

3 enero 2009 a 8:49 am

Publicado en 3. Literaria

11 comentarios

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  1. Excelenta, Ariovisto (y no visto), excelente tu reflexión lorquiana sobre La casa de Bernarda Alba. Me ha gustado la pasión con la que has escrito sobre el drama de Lorca y sobre su obra poética. A mí me gusta más el teatro de Lorca que su poesía, aunque no deje de admirar qe sea, como bien dices, “una máquina de creación absolutamente insultante para la medianía poética”. Bravo por Lorca, bravo por ti y bravo por… la música, que nos hace mágicos, bravo por tener la comunicación…
    Un abrazo verde verdoso sin verdulería

    GKCh

    3 enero 2009 at 12:52 pm

  2. Upss. ¡Excelenta! Esto no se le había ocurrido ni a la Ministra Aído (y ha vuelto).
    Disculpa el lapsus y otro abrazo, pero menos verde que el anterior, no sea que te censuren por atentar contra la moralidad y buenas costumbres…

    GKCh

    3 enero 2009 at 12:54 pm

  3. Hola ariovisto,
    serías capaz de venderle una televisión de plasma de alta resolución a un ciego.

    Supongo que no me gustaría leer cosas de Lorca. Normalmente los autores que gustan a los que saben de letras son los que a mí me aburren sobremanera. Prefiero un Pérez Reverte antes que un Saramago, por poner dos nombres. No me gusta que me maten de aburrimiento.
    Además los que escriben con metáforas despampanantes consiguen que no te enteres de la misa la media. Divertido para ellos, pero no para mí como lector.
    Estos escritores viven en su mundo de literatura, y yo no pertenezco a ese mundo.
    Un abrazo

    dicybug

    3 enero 2009 at 1:14 pm

  4. Hola ariovisto,
    Lorca no me cae ni bien ni mal: me es indiferente. Es un desconocido para mí. Lo que digo es que estoy seguro de que no me gustaría. Que le lean los eruditos. Yo soy plebe.

    Es Ud muy amable con los elogios, pero si yo soy un poeta… mal anda la poesía.
    Un abrazo

    dicybug

    3 enero 2009 at 1:54 pm

  5. Hola Ariovisto,
    Bonita descripción de la obra. El juego simbólico con los colores negro y verde queda perfectamente reflejado en el fragmento que dice: “Dentro de una urna llena de cenizas negras y estériles un corazón de clorofila…”
    Perfecto.
    Un beso.

    saporima

    3 enero 2009 at 2:14 pm

  6. Hola ariovisto,
    releeré tu relato poniendo imaginación…

    Anoche generé una película de 40 minutos, resumen de los años importantes. Mi familia casi se muere, pero no han podido evitar que la pusiera en la sobremesa.
    Me muero de sueño.

    Esta noche a las 22:00 hacen “el retorno del rey” (el señor de los anillos).
    Un abrazo

    dicybug

    3 enero 2009 at 7:17 pm

  7. Lorca es uno de mis dramaturgos preferidos (como poeta, soy más de Antonio Machado y no por ombliguismo sevillano, sino por toda su esencia y, ¿por qué no? porque para mí, la infancia también son recuerdos de un patio de Sevilla). Me siento orgullosa de ser andaluza como Lorca y ser de las que siempre mantendrán viva su memoria, por grande, por único, por inigualable.

    Gracias por tu post sobre Lorca.

    tinkerbell310

    3 enero 2009 at 7:18 pm

  8. Hola Ariovisto,
    Al principio de la tarde estaba un poco bloqueada. Por un lado, no me apetecía coger mis hojas y pensar en cómo organizar el siguiente trozo de historia (demasiado esfuerzo mental),
    pero por otro, sí me apetecía escribir.
    La experiencia ha sido gratificante. Me he sentido mucho mejor al acabar, con las pilas recargadas. Pero después de un rato colgado en el blog, he pensado que el texto era demasiado triste, así que lo he quitado (creyendo que nadie lo habría leído).
    Ha sido ingenioso tu guiño. Me ha hecho sonreir.
    Un beso.

    saporima

    3 enero 2009 at 9:29 pm

  9. Buenas noches…
    ¿Te has fijado que también hay mariposas en tu blog? No sólo arriba, también abajo del todo… ¡Me siento como en casa! 🙂
    Un beso.

    saporima

    3 enero 2009 at 10:35 pm

  10. Hola ariovisto,
    ya lo he vuelto a leer, pero no entiendo nada. En cualquier caso los bichos que se congelan se ponen azules, no verdes…
    Hipocresía, sí.
    Falsedad, sí.
    Mediocridad, celos y envidia, en un caso seguro.
    Y traición.

    En mi PC de repente se ha puesto a sonar “The way we were”, de Barbra Streisand.

    Memries,
    Like the corners of my mind
    Misty water-colored memories
    Of the way we were
    Scattered pictures,
    Of the smiles we left behind
    Smiles we gave to one another
    For the way we were
    Can it be that it was all so simple then?
    Or has time re-written every line?
    If we had the chance to do it all again
    Tell me, would we? could we?
    Memries, may be beautiful and yet
    Whats too painful to remember
    We simply choose to forget
    So its the laughter
    We will remember
    Whenever we remember…
    The way we were…
    The way we were…

    Recuerdos de las sonrisas que dejamos atrás…

    dicybug

    3 enero 2009 at 11:12 pm

  11. Si antes lo llego a decir… ¿Ha sido casualidad el cambio de estética en el blog?
    Un beso.

    saporima

    4 enero 2009 at 9:58 am


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