ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Ideas…

   Discutía yo el otro día en sede académica…discutía, vamos, charlábamos distentidamente, acerca del tema del respeto a la pluralidad y la libertad de las ideas. La alocada mayeútica de la conversación derivó a tal extremo que llegué a decir. “Tanto es así, que se deberían respetar hasta las ideas de los nazis”. Se trataba de una reductio ad absurdum para intentar señalar que las ideas se deben respetar hasta ese extremo. Pero la gente, en el fondo no respeta las ideas de las demás, y no ya por una cuestión política, ni ética, ni siquiera didáctica. Normalmente la gente se opone a las ideas de los demás por una sencilla cuestión de egoísmo mamífero y omnívoro. Cuando yo decía “respetar” obviamente me refería a respetar, no a compartir, no a defender, ni a promover. Pensar no hace daño hasta que traspasa la línea de los actos. Entonces está la justicia y el Derecho Internacional. Pero pensar, pensar, puede usted pensar lo que le venga en gana. ¿Por qué pensar en el pangermanismo y en la unidad de la Alemania vapuleada tras la primera Gran Guerra no es una opción más? ¿Acaso no estamos ahora en el panamericanismo cocacolino, microsoftiano y macdonaliense? Son los aberrantes actos de esta generación encabezada por Goebels la que ha acabado por hacer que sus ideas sean aberrantes. No hubiera sido así al contrario. Aún queda mucho mundo y vaya usted a saber qué demonios pensará la gente del año 3180, si no se descojonarán de los torpes democráticos del siglo XXI, lo mismo que ahora nos reímos de los orgullosos burgueses del siglo XV cuando salieron de la oscura Edad Media.  

Ya lo dice la frase hecha: Dios nos hizo con dos orejas y con sólo una boca, porque debemos escuchar más que hablar. Es inútil. No sabemos escuchar. Cuando nuestro interlocutor argumenta algo en contra, nosotros no estamos al filo de su contraargumentación, pues estamos pensando en nuestra siguiente idea genial, no en la posible genialidad del otro. La mayoría de las veces negamos la mayor. Y en ínfimas, por no decir en una o ninguna de las ocasiones, terminamos una discusión diciendo. “Me has convencido, tienes razón“. No(punto). Soy infalible, como el Papa de Roma. Por no decir nada del que piensa que, ¡gritando! los argumentos se recubren de amianto y titanio o algo así. O del que duda de la inteligencia del otro por la sencilla razón de que no piensa como uno. Sabios, Catones, Sócrates, Aristoteles, Lincolns, Voltaires, Luthers Kings, etc.. hay muy pocos en esta Humanidad. Deberíamos tener la capacidad y la sinceridad para discernir qué argumentos son genuinamente nuestros y cuáles son remedos y copias que simplemente adaptamos a nuestro registro después de haberlos oído o leído en boca de otro que se reviste de un extraño y omnímodo poder sencillamente porque cobra por lo que dice, cuando, éste, a su vez lo ha oído de otro. Ni somos tan geniales, ni nuestros argumentos son como las trompetas de Jericó. Sólo entonces, partiendo de que en el fondo no tenemos ese bagaje de sabio clásico, podremos concluir que las ideas de uno no son, ni de lejos, más importantes ni más inteligentes que las del otro. Por eso considero que es una gozada la discusión entre ignorantes, y me da cagalera la discusión entre arrogantes. Las personas que parten de “la verdad es que sobre ese tema no tengo ni idea” y acaba diciendo, “¿sabes qué te digo? que no te falta razón”. Glorioso y humano.

    Lo sublime de este punto es cuando dos personas que piensan distinto se llevan bien. Esto es muy raro en las dos Españas de Machado. Aquí está el rojo que chilla y despotrica y el facha que ancla sus argumentos en Chindasvinto. Y, si de lo sublime subimos un escalón más y nos vamos a lo trascendental, es cuando uno sabe enriquecerse no con las ideas del otro que se acercan a la de uno, sino, precisamente, se sabe enriquecer de los argumentos que lo vapulearon y lo dejaron sin palabra en la boca.

   Sólo entonces empezamos a ser un poco sabios. Sólo entonces entendemos que la misión hacia la que nos impele nuestro egoísmo adánico en este mundo no es hacer que todos piensen como yo, sino en pasar la vida enamorado de la diversidad de opiniones por muy bárbaras que estas sean. Por cierto, esta es la panacea, por ejemplo, para acabar con las guerras y el terrorismo. Y precisamente por ello, porque esto tiene menos arreglo que la boca de un cocalero, es por lo que esa Humanidad da medio paso para adelante y tres para atrás.

PD.- Los nazis fueron unos cafres que no se merecieron nacer.

MÚSICA DE DOMINGO… ¡¡PIENSA!!

(Pavana para una Infanta Difunta, Maurice Ravel)

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Written by ariovisto

18 enero 2009 a 10:45 am

Publicado en 1. Reflexiones

7 comentarios

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  1. Buenas, Ariovisto:

    Tu artículo de hoy me ha recordado un texto buenísimo de Cortázar en el que se burla de la discusión entre dos españoles que, en lugar de escuchar cada uno los argumentos y opiniones del otro, sólo hablan de su tema, con lo que el diálogo es imposible.

    Esa escucha, esa cooperación entre interlocutores es esencial para que de verdad exista un auténtico intercambio de ideas. Pero lamentablemente hay muy poca gente que escuche de verdad.

    Todos queremos hablar, defender nuestras ideas (originales o no, prestadas o no) y no atendemos a lo que está diciendo la otra persona, sino a lo que vamos a decir nosotros. Eso lo has expresado muy bien en tu artículo. Es verdad que se aprende más escuchando que hablando, pero pocas veces ponemos en práctica esa escucha activa. Es un buen ejercicio para hacer con los alumnos, a los que a veces enseñamos a escribir, a leer, a sumar, etc., pero se nos olvida enseñarles la importancia de escuchar.

    Y en cuanto al respeto, bueno, creo que no todas las ideas son respetables ni tenemos por qué tragarlas en nombre de un respeto universal. Hay ideas realmente abominables, ante las cuales es mejor ser intolerante que indiferente.

    Un fuerte abrazo, amigo.

    PS: Creo que hoy soy el primero que te comenta, eh. ¿Me pondrás un positivo?

    GKCh

    18 enero 2009 at 1:17 pm

  2. […] 18 Enero 2009 por dicybug Eso dice ariovisto. […]

  3. Amigo Ariovisto:

    Para que yo me enfade contigo tendría que pasar algo muy gordo. No, no está en mi carácter enfadarme, y menos por esto. A lo que me refería con que no todas las ideas son respetables es que, durante la historia de la humanidad, ha habido personas con ideas y, sobre todo, acciones verdaderamente reprobables. Tú has mencionado algunas de las más destacadas.

    ¿Cómo respetar la idea de matar a millones de personas? ¿Cómo respetar la idea de perseguir, encarcelar y torturar por motivos de credo, política o lo que sea? A esas ideas es a las que me refiero. Las ideas de la gente normal y corriente, como tú y como yo, ¿cómo no respetarlas?

    Hay que respetar las ideas del otro, aunque sean totalmente contrarias a las nuestras. En eso estamos completamente de acuerdo, faltaría más. Mira, yo tengo muchos amigos, incluso familiares, que tienen unas ideas políticas totalmente distintas de las mías, pero ¿cómo no voy a respetarles? ¿Voy a dejar de ser su amigo, su pariente, por cómo sean mis ideas políticas o las suyas?

    Esa pluralidad de ideas, de opiniones, de formas de ser… hay que respetarla y defenderla, porque es precisamente lo que nos aleja del ahora tan traído y llevado ‘pensamiento único’.

    Y, por supuesto, no me siento tocado por ningún dedo divino para discernar con total infalibilidad qué es lo justo o injusto en cada caso. Qué va. No sabes la cantidad de dudas que puedo tener respecto a todo. Sabes que soy creyente, pero aún en esta circunstancia uno tiene sus dudas, sus flaquezas de fe… Soy uno más, quizá el más torpe e ignorante de todos los hombres, pero me unen tantas cosas con los demás que no puedo dejar de respetar sus ideas, aunque ataquen directamente a las mías.

    ¡Vaya rollo! Bueno, amigo, que no hay enfado posible contigo. Ya te lo he dicho: aunque opináramos de manera diametralmente opuesta en casi todo (y no es así), seguiría mereciendo la pena leerte, charlar contigo, aprender de lo que escribes… Lo digo de corazón.

    Un fuerte abrazo

    GKCh

    18 enero 2009 at 3:44 pm

  4. ¡Y gracias por el positivo, profe!

    Creo que, si sigo así, aprobaré la evaluación… Jejeje…

    Firmado:

    Tom Tolaba

    PS: He visto que has introducido cambios en el blog: graciosas capciosas nuevas, las novedades de Ariovisto… Las frases son muy divertidas.

    GKCh

    18 enero 2009 at 3:47 pm

  5. “Pensar no hace daño hasta que traspasa la línea de los actos”

    Tu eres un hijo de puta. Y no te molestes, porque como no he traspasado la línea de los actos. Pensar es una cosa y expresar ese pensamiento en voz alta otra. ¿Quieres más ejemplos? (y no te molestes, que solo es un ejemplo, no te estoy insultando)

    Por lo demás, coincido con tu artículo: nos falta modestia y nos sobra arrogancia. Uno se cansa de leer bobadas escritas por supuestos intelectuales que harían bien en decir “en este asunto no tengo una opinión clara. Tengo muchas dudas y me falta información”. En lugar de eso aprovechan que tienen público para difundir las sandeces que les benefician a ellos o a los de su ideología política.

    De forma análoga creo que una gran virtud de un profesor es saber decir “no lo sé”. Ésa si es una enseñanza a los alumnos: hacerles ver que no pasa nada por no tener todas las respuestas, compartir con ellos los argumentos y que vean que la opinión del profesor se construye igual que ellos van a construir las suyas.

    Si necesitas alguna aclaración, dímelo, que hoy te veo espeso.
    Un abrazo

    dicybug

    18 enero 2009 at 4:16 pm

  6. Por cierto, yo no escucho a los demás porque no hacen más que decir bobadas.

    dicybug

    18 enero 2009 at 4:17 pm

  7. Hola Ariovisto,

    1. Muchas gracias por tus palabras de hoy en mi blog!! Los comentarios de Dicybug casualmente coincidieron en el tiempo con los de mi marido… Mi marido opina que la forma en la que estoy contando la historia va a acabar haciéndola totalmente insoportable… Espero que la opinión de Dicybug no sea tan negativa, pero también deja entrever que quizá se le está haciendo un poco lento y largo… Yo soy consciente de que precisamente lo que escribí ayer no aporta mucho… Pero es verdad que no tengo mucho tiempo libre y no pude preparar nada mejor… Además no estoy pretendiendo contar una historia entretenida, sino simplemente plasmar lo que vivimos… Quizá no me estoy poniendo en la piel del que va a leer lo que escribo y estoy siendo egoísta al dar forma a un material no muy interesante… Pero… No sé… Sólo tengo dos opciones en este momento: contar eso o no contar nada. Es eso lo que quiero hacer ahora. No sabría sobre qué otra cosa escribir. ¿Y cuándo acabe eso? No sé… No me lo he planteado. Aunque estoy casi segura de que en ese momento mi mente estará ya preparada para dar un paso adelante y simplemente cambiar. En cualquier caso, no estáis obligados a leer lo que escribo. ¡Por supuesto!

    2. En cuanto a tu post de hoy…
    La frase “Pensar no hace daño hasta que traspasa la línea de los actos” me ha recordado a la historia del orfanato y los dos niños que contaste hace unos días. Si alguien es, por ejemplo, racista, mientras no haga nada que pueda perjudicar a alguien de otra raza, probablemente sólo se está haciendo daño a sí mismo. Si yo oyese a alguien decir, por ejemplo, que los negros son seres inferiores, probablemente no intentaría convencerle de lo contrario, pero a partir de ese momento no podría evitar pensar que es un gilipollas. Con ello no estaría faltándole al respeto, ¿no? (aunque quizá sí… Yo no haría nada contra él pero sus opiniones no me parecerían respetables…). El término “respeto” es complicado… ¿Qué quiere decir exactamente que respeto sus opiniones? ¿Que le dejo expresarlas libremente sin tomar represalias o que dentro de mí pienso… “no sé… quizá tenga razón él y yo esté equivocada”? En ciertos temas posiblemente sea enriquecedor tener la mente abierta, pero en otros, supongo que todos tenemos ya ciertas ideas férreamente formadas y no somos capaces de cuestionárnoslas por el hecho de escuchar a otra persona argumentando en sentido contrario…
    Por otro lado, estoy de acuerdo en que es difícil hacer cambiar de opinión a alguien durante una conversación. Normalmente cada uno está defendiendo su postura, centrado en sus argumentos, y no está esforzándose de veras por entender el otro punto de vista. Todos solemos creer que tenemos razón. Pero una vez finalizada la conversación, es más probable que sí pueda iniciarse un proceso de reevaluación de los argumentos que puede terminar con el reconocimiento de que el otro no estaba tan equivocado como creíamos y es incluso posible que lo reconozcamos abiertamente.

    Desde luego tu artículo de hoy, nos ha obligado a pensar!!
    Un beso.

    saporima

    18 enero 2009 at 6:17 pm


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