ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

¡….man!

   Anoche, mientras el bálsamo de Fierabrás me recomponía todos los huesos molidos tras una ardua jornada de trabajo bregando con zombies lingüísticos, cayó a mis manos un cómic de Spiderman, La grotesca aventura del duende verde, que incluso ha sido llevada al cine, recreada de un modo descorazonador. Posiblemente para mi hijo supondría un capuzón en el mundo de la paleontología del videojuego, porque sin ninguna duda, estos cómics de Stan lee y Steve Ditko son lo precursores, junto a alguno más, de las paranoias que les venden ahora por medio del grafismo y el diseño a nuestros hijos. Yo soy más de Ibáñez, de Escobar, soy de la generación de El Botones Sacarino, tebeos que han quitado más faltas de ortografía que Lázaro Carreter, pero me llamó la atención la técnica del guión del cómic americano.

    El superhéroe piensa tras su máscara mientras se enfrenta al malvado. Piensa, monologuea… en un bocadillo de acolchados bordes, el protagonista hace omnisciente al lector:

– ¡Haré una catapulta con mi red para ver qué pretende! Mejor que no falle.. ¡¡Hay una buena caída!!

– ¡El polvo los cegará temporalmente, pero yo puedo encontrar mi camino utilizando mi sentido arácnido!!

– ¡No podré eludirle siempre! Quizá le sorprenda con una ataque repentino.

Pero, lo curioso es que el malvado también piensa mientras se desespera ante su escurridizo oponente.

– ¡Qué fantástico golpe de buena suerte! ¡Hemos aparecido en uno de los territorios de Hulk! ¡Ahora sólo tengo que dejar que acabe con Spiderman! ¡Nada vivo puede superar la fuerza de Hulk!

     La técnica es obvia. No es Spiderman el que piensa, es el lector, con lo cual la simbiosis es total. El lector acaba siendo Spiderman, y a la vez el malo. El poder es total. 

    La soledad de la viñeta, la soledad del héroe incomprendido, obligado a no revelar su identidad -nunca he entendido por qué, como si ser bueno precisara del anonimato-, los pensamientos,  sus cuitas,  sus movimientos gráciles en la estampa fija. Sus pensamientos dotan al lector de un alto poder de decisión, adelantándote lo que van a hacer o lo que puede ocurrir.

    El cómic tiene un alto poder de verosimilitud. Consigue que quien está leyéndolo se plantee firmemente la existencia de estos payasos asexuados llenos de colorines, mitad trapecistas, mitad hombres forzudos, que en raras ocasiones muestran sus sentimientos. Obligados a mentir incluso a las personas que más quieren, todos parten de un trauma, de un odio, de una venganza, o de una simple picadura de araña. Los padres de Daredevil fueron asesinados, como los de Batman, y claman venganza, pacífica y justa, eso sí; el doctor Octopus era tan sobón que, tras una explosión radioactiva podía manejar ocho brazos con la mente telepáticamente; otros sucumben a sus diabólicos inventos y en un trágico juego stevensioniano el otro yo encarnado por el personaje que ellos mismos han creado acaba por dominarles… Si humanizas al héroe, le colocas una máscara de usuario anónimo y le dotas de todo el poder que uno siempre quiso tener, la dualidad está servida. Tras una máscara, uno puede ser cualquiera. Aunque sin la máscara o el supertraje, estos superhéroes se suelen revelar como personajillos pacatos, tímidos, bastante mediocres, necesitados de los besos de la abuela Gwendy o de ser queridos por una periodista guapa, como le pasa a Clark Kent. ¡Menudo pavo! Más a mi favor, pues el éxito del superhéroe consiste en que te proporciona la clave para salir de ti mismo, de tus miserias, limitaciones, orgullos, soberbias y sueños de grandeza eternamente inconclusos.

    El problema es que el traje se te quede tan pegado a la dermis, que ya no distingas el traje de payaso, del payaso auténtico, y acabes estampado en una acera al intentar saltar por las azoteas sin tela de araña química.

NOTA.-

(La conclusión de El amor en los tiempos del Windows está en la página que he habilitado, donde aparece la narración completa)

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Written by ariovisto

5 marzo 2009 a 9:15 am

Publicado en 1. Reflexiones

7 comentarios

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  1. Hola listo,
    si no llevasen máscara sus seres queridos serían objetivo fácil para los malos. Si los malos no saben quiénes son no pueden usar a las personas débiles que hay en su entorno como objetivo.
    Los míos fueron Mortadelo y Filemón, y Don Mickey, de los que creo que leí todo lo que había. También otros, pero en menor medida, somo Superman.
    Un abrazo

    dicybug

    5 marzo 2009 at 11:56 am

  2. Buenas, Ariovistomán:

    Me ha gustado esta nueva entrega de tu blog, porque soy un fan de los cómics, aunque siempre preferí los tebeos de Mortadelo, Superlópez o Anacleto a los americanos (los mangas son de ahora, ya me han pillado a trasmano y trasviejo). No obstante, algunos de los superhéroes del cómic americano sí me atraían, como el propio Spiderman, que era muy irónico y un tipo muy humano, a pesar de sus poderes arácnidos. Tu reflexión final es acertada, a pesar de que yo no los llamaría payasos. Lo dicho: me quedo con los viejos tebeos de la extinta editorial Bruguera. Te confieso que a mí no solo me aficionaron a la lectura, sino que me indujeron a dibujar ‘monos’, como se les llama en el argot de los dibujantes y, modestamente, aunque me esté mal el decirlo, lo hago bastante bien. Ya te mandaré una caricatura, que te conozco, chaval, sé dónde vives y ‘m’he quedao con tu cara’.

    Un fuerte abrazo, Vistomán.

    PS: Observo nuevo diseño en el blog. No te digo nada, porque luego te mosqueas. Bueno, sí, te digo algo: está muy ‘uapi’, profe. Ciao, carissimo!

    GKCh

    5 marzo 2009 at 6:47 pm

  3. Por cierto… He leído el final de “El amor en los tiempos del windows”. Me ha sabido a poco, pero por lo breve, nada más. Con los dedos devorados o sentado en la mecedora, el Coronel ya no tiene el qué escriba.

    ¿A qué espera vuesa merced para escribir una novela y, como diría Cervantes, mandarla ‘a galeras’? Es decir, ¿cuándo leeremos una novela completa de don Ariovisto? Estas preguntas están hechas con afecto, no son para picarte ni nada por el estilo. Es sólo que merece la pena que lo intentes, si es que no lo has hecho ya (igual tienes en el cajón seis o siete novelas, pero ahí, ¿a quién aprovechan?), porque no sólo escribes muy bien, sino que además eres muy original. El pelotón de tus lectores aguarda a que nos fusiles con una de esas novelas.

    Un abrazo, Gabovisto.

    GKCh

    5 marzo 2009 at 9:03 pm

  4. Hola Ariovisto,
    Te escribo con la última miguita de energía que me queda después de este agotador día… El sábado os contaré… Hoy me habría venido bien tener algo de superheroína!
    Dos besos.
    PD. Se me ha hecho muy corto el final de tu historia de amor!!

    saporima

    5 marzo 2009 at 11:57 pm

  5. ¡¡Profeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!

    Yo también me quedo con el Spiderman clásico. Esos cómics revelaban unas aventuras impactantes, amén de transmitir valores que hoy día parecen haber perscrito. Sé que suena a topicazo, pero mucho me temo que no lo es.

    ¡Muyyyyyyyyy bueno tu texto!

    MIL BESOS, MY DEAR PROFE.

    Puri

    6 marzo 2009 at 10:30 am

  6. Hola ariovistoman,
    ¿todo bien?

    Un abrazo

    dicybug

    6 marzo 2009 at 10:01 pm

  7. Es curioso, después de tantos comics leidos, nunca me había parado a pensar en la estructura y el efecto del guión del comic.

    Creo que una de las cosas que más gustan de los superheroes es precisamente esa dualidad. A mucha gente le gustaría tener una manera (una máscara) para expresarse como realmente son o sienten delante de otras personas, sin miedo al qué dirán o cuales serán las consecuencias. Sin embargo, cualquier persona que haya tenido que vivir una doble vida te puede decir que es agotador. Hubo momentos en los que salía de mi casa vestido de una forma, y luego, lejos ya del entorno en el que “alguien” pudiese reconocerme, cambiaba de atuendo y asumía otro papel. En aquellos momentos me sentía como Supermán cambiándose en una cabina telefónica, y no me gustó nada.

    Debe ser por eso que a los hombre transexuales en ocasiones también nos llaman “transman”, je, je, je.

    variablex

    10 marzo 2009 at 5:16 pm


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