ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Auctoritas

En un principio la idea-iniciativa de Esperanza Aguirre de elevar a la masa –o cosa o antorcha humana, o cualquier otro de los Fantastic Four – docente a autoridad civil está bien. De no hacer nada ya estamos cansados y, obviamente,  algo había que hacer. Bien está, doña. Cámbiese de partido, funde uno y yo la voto. Ya lo sabe.

Había que hacer algo porque los monos ya los hemos conseguido, y ahora ¿dónde están las jaulas? Venga, a vender jaulas.

Pero cuidadín, cuidadín. No le demos una ballesta a un chimpancé. La autoridad se gana. Y hay tanto docente indocente que a ver qué hacemos ahora con la autoridad. La autoridad se gana con lo que en términos leporinos se llama “curriculum oculto”; el patrón mostrado por el profesor, la profesionalidad, la complicidad, la entrega, la reciprocidad, saber ganarse el respeto del alumno, respetar y ser respetado. Enseñar y dejarnos de educaciones compartidas y chirimbainas. Aguachirlando la educación hasta extremos famélicos y risibles poco se consigue colocándole una placa de sheriff al quemado de turno, al rebotado, al eternamente depresivo. La autoridad se gana con trabajo, con la responsabilidad, con la resurrección de los valores de sacrificio, esfuerzo personal, afán de superación, competitividad, querer sacar notas.. ¡querer aprobar!

Lo que no se puede tampoco es pretender que gente que no sabe – ojo, digo que no sabe, no que no quiere -respetar a sus padres, a sus compañeros y compañeras, es más, que no sabe ni siquiera respetarse a sí misma, respete nada que no sea su escueto y ridículo círculo de valores y aspiraciones personales.

Me suena a parche, a lazo, a bocinazo si esta idea no viene acompañada de la idea de reestructurar los valores de la gente joven. (Como si fuera fácil) Además de recordar a la “autoridad incipiente” que la autoridad también con lleva responsabilidad y una serie de obligaciones.  Se puede caer en el riesgo de tener la misma autoridad que los policías municipales de Pozuelo… y ya ven… cómo temblaban los chavales… Cuidadín, cuidadín. A algunos sectores de nuestros educandos –lamentablemente cada vez más amplios – la palabra “autoridad” les pone, como se dice ahora.

La autoridad y el respeto se gana: si los médicos te tratan como una mierda inculta, si los enfermeros y enfermeras siempre parten de que eres un histérico desesperado, si tu tiempo les importa un huevo, si tu hijo siempre es tonto, si no sabes explicar, si no exiges en tu clase, si no consigues trasmitir inquietud, necesidad e ilusión a esta turba de pobres desnortados… poner placas de sheriff… mejor que hacer el zapatero, o sea, nada, pero en fin…

El problema no está en la falta de autoridad sino en la falta de principios.

Se ha pasado de la época aquella triste y gris en la que el maestro escuela vivía de los regalos de Navidad – el jamón, el turrón, el pavo y el frasquito de colonia- y de comer en casa del “calculín” de turno, pero con una autoridad casi divina, envuelto en un aura de sabiduría porque en ella estaba el futuro del que miraba a los ojos del sabio, a una época a la que mandas menos que un ministro de economía en un gobierno de ZP, pero con un sueldazo y unas vacaciones y una invulnerabilidad funcionarial sin nadie que les tosa que (cuando un profesor cierra la puerta de su aula eso se convierte en Ikea), no sé, al menos.. un poquito de por favor…. ¿saben lo que cuesta un profesor al año? No saber un profesor hacerse  de respetar es como un fontanero que no sabe encender un soplete. Las cosas claras, se supone que va de soi -como diría un amigo mío.

Mis disculpas a todos los médicos, enfermeros, enfermeras y profesores que se hacen de respetar y que hacen bien su trabajo, pero es que a mí eso de que las generalizaciones son injustas me toca un pie, y es uno de los males de nuestro siglo. Si no queremos que se generalice, particularicemos sin miedo, que quien lo hace bien ya sabe él que lo hace bien, y el que no sirva que se vaya a un sindicato y que lo liberen… y de paso nos libera a nosotros.

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Written by ariovisto

16 septiembre 2009 a 9:36 am

Publicado en 1. Reflexiones

10 comentarios

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  1. El profesor del vídeo, dicta las preguntas demasiado deprisa, ¿no? No creo que los niños hayan podido copiar nada…

    Supongo que la iniciativa de Esperanza obedece a una necesidad real de los profesores. Por supuesto los profesores deben saber ganarse el respeto, pero ése solo es un extremo de la longaniza. El otro extremo es el alumno, y no se puede dejar desamparado al profesor que sí cumple, que sí vale, que sí se hace respetar. Porque pretender que el buen profesor es capaz de ganarse el respeto de todos los niños es no ser realista, y por tanto injusto. Existen los imbéciles, existen los dementes, existen los gamberros y existen los niños conflictivos con padres conflictivos.
    ¿Es injusto para los niños que un mal profesor sea autoridad civil?
    ¿Es injusto para el buen profesor no ser autoridad civil cuando se enfrenta a una sociedad plagada de gilipollas?

    Un abrazo

    dicybug

    16 septiembre 2009 at 11:36 am

  2. Hola, don Profe:

    Puede que sea un parche, un lazo, un bocinazo o lo que quieras, pero me da que va a tener buenos efectos. Lo pidieron los médicos, y no está funcionando mal. Ser autoridad suena horrible, pero creo seremos ‘autoridad pasiva’, es decir, a mi me suena más a que puede ser un parche, sí, pero ‘defensivo, preventivo’. Me explico: cuando a un profesor compañero mío un criajo de 13 años le dijo en clase ‘te voy a matar, te voy a arrancar la cabeza’, es que algo estamos haciendo mal. Todos: politicastros, padres, profes y alumnos.

    La educación española se ha ido a tomar… viento, por culpa de todos, pero algo hay que hacer para que a un profesor se le respete, sin negarte toda la razón en aquello que dices de que el respeto se gana, etc. Por supuesto. Pero hay auténticos predelicuentes o delicuentes juveniles que no respeta, no ya a los ‘probes profes’, sino a sus padres ni a abuelos ni al Papa de Roma que fuera a darles una charla sobre lo bello que es el amor humano…

    Me parece una buena medida. Si no funciona, ya nos quitarán esa ‘autoridad moral y nominal’ (subrayo, nominal) que nos han dado, ya verás. Siempre nos dan… Ya sabes, a los profes siempre suelen darnos… morcilla, muy rica la de Burgos, por cierto.

    Abrazos, Duke.

    Eres mi imagen de docente decente, y un Valle-Inclán levantino (por tu estilo), realmente divertido y ameno.

    Ciao, pibe! Me voy a ver a la Mariposa Saporima, ¿che, viste?

    GKCh

    16 septiembre 2009 at 8:13 pm

  3. Proooooooooooooooooofeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee,

    Tienes razón. Sí, hay que respetar… Pero el profesor también debe ganárselo.

    Otro día te hablaré de los profes que más respeto y cariño me inspirásteis. Date por aludido, jejeje.

    SAPORIMAZOS, CARO PROFE.

    Puri

    16 septiembre 2009 at 9:45 pm

  4. Hola Ariovisto,
    No sé… Tú mismo dices que es mejor esto que nada… No sé… Donde yo estoy creo que aún no es necesario, pero quizá en otros lugares ya no quede otra opción… Es triste tener que llegar a eso…
    Dos besos!

    saporima

    16 septiembre 2009 at 11:17 pm

  5. Completamente de acuerdo. El trabajo del docente es uno de los más complicados que existen, pero cada vez más la gente se mete a dar clases porque “se trabajan pocas horas, se gana mucho dinero, y hay muchas vacaciones”. Entretanto, nadie se preocupa en ver si en España hay un profesorado competente. Lo que es más, se fomenta la contratación de profesorado incompetente (no hace falta que vuelva a hablar del sistema de acceso que hay ahora ¿verdad?), y las leyes se encargan de aplastar a los que se preocupan y quieren hacer bien su trabajo.

    El docente apasionado, que ama lo que hace, es carne de cañón de “síndrome del profesor quemado”. En mi familia casi la mitad se dedican a la enseñanza, y todos ellos están bastante tocados de la cabeza, eso sin hablar del caso familiar más grave, que lleva ya casi dos años de baja por depresión, y por las noches sueña que va por ahí matando niños (lo cual explica por qué todavía no le han dado el alta ¿verdad?). Al final sólo entran los más inútiles y sólo sobreviven los más despreocupados. Creo que antes de elevar a los docentes a la categoría de “autoridad” teórica habría, efectivamente, que dotarlos y darles medios para que se doten a si mismos de auténtica autoridad práctica.

    variablex

    17 septiembre 2009 at 4:03 pm

  6. No, no soy profesor… no me quisieron. En mi lugar prefirieron meter a otros que sabían menos que yo, pero llevaban mucho tiempo trabajando. Y por lo menos esos aprobaron el examen por méritos propios, no como ahora, que se lo dan regalado.

    De ahí que me haya pasado a la Administración General del Estado. Ahí no quieren interinos, ni gente políticamente correcta. Tú apréndete lo que te dicen que te aprendas, aprende las cuatro reglas matemáticas y a hacer problemas de proporcionalidad, y a usar word y excel, y te cogen. Les da igual que lleves 8 años trabajando de interino. Si eres un inepto, no te contratan. De hecho cada año renuevan la bolsa de interinos entera, que hayas sido interino una vez no te garantiza que vuelvas a serlo si no vuelves a aprobar, al menos, el primer examen.

    Es curioso que las exigencias a la hora de contratar docentes sean mucho menores que a la hora de contratar chupatintas.

    variablex

    17 septiembre 2009 at 9:12 pm

  7. Hola Ariovisto,
    ¡Qué canción más refrescante nos has puesto hoy! Muy bonita! 🙂
    Dos besos!

    saporima

    17 septiembre 2009 at 9:57 pm

  8. Prooooooooooooooooofeeeeeeeeeeeeeeeeeee, ¿dónde me viste que no te vi…? Madre mía, jejjjjjjjjjjjj, lo que me faltaba… Pobre, sorda… ¡Y cegata! :d:d

    No, no me he cambiado el look… Lo que pasa es que llevo el pelo más largo… O sea, “a lo Puri”…

    Bessooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooos

    Puri

    17 septiembre 2009 at 10:16 pm

  9. Un regalito antes de irme a ‘rezar el catrecismo’, jajaja:

    Hasta mañana, Jefazo!

    GKCh

    17 septiembre 2009 at 11:21 pm

  10. En mi instituto había una profesora de Historia que era una fiera. Nunca escuché a nadie hablar bien de ella. Yo la adoraba. Era una profesora magnífica. Cuando caminaba por el pasillo, la gente iba callando a su paso. Cuando entraba en clase, estábamos todos sentados, con un folio delante, un boli en la mano y callados como tumbas. Se sentaba e indefectiblemente golpeaba la mesa y decía “pero os queréis callar”. Las moscas dejaban de volar.

    Estoy seguro de que a día de hoy nadie se le sube a las barbas.

    Cuando hice el CAP tuve las prácticas en un instituto de un barrio muy conflictivo. Mi estrategia para acoj*narlos fue chaparme las fichas de todos antes de entrar en mi primera clase y a cada uno que se movía un milímetro lo increpaba por su nombre. Oye, mano de santo. Cuando di clases en la facultad me chapé sólo el nombre de los ocho o diez que a ojo me parecían más conflictivos.

    Un abrazo, Ariovisto.

    No a todo

    20 septiembre 2009 at 12:19 am


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