ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Initio verbum…

Ningún ser vivo entierra a sus muertos. O pasa por encima o se los come. Sin embargo, el hombre entierra a sus muertos desde que tiene pulgar para cogérsela para mear (y la mujer pulgar para coger una hoja de limonero). No sólo entierra a sus muertos por higiene. Si lo hiciera sólo por este motivo no se hubieran encontrado enterramientos fósiles con sus vestimentas, su cuenquito de agua, su bol de frutas y avellanas, sus armas por si los sobresaltos y unas monedas para el camino. ¿De dónde le viene al hombre esta curiosa idea de trascendentalidad? Me imagino a Hugh, el Troglodita – personaje antiquisimo del T.B.O. con barbas y cachiporra – después de hacerse una tortilla de huevo de pterodáctilo y sorberse dos o tres médulas de velociraptor – sentado en la orilla de un remanso observando al resto de los animales. Todos a lo suyo, a su instinto: sano pero patético instinto. A mí los animales me encantan – tengo gato, eso sí, sólo uno –pero establezco la clara línea roja entre lo que es un animal y uno que pugna por dejar de serlo. El ser humano es distinto. Desde un principio el ser humano es distinto. Una especie de feto de mono inacabado recubierto de debilidades. Tenemos un olfato triste y difuso, un oído de tapia de cementerio, la vista la de Alain Afflelou, una fuerza muscular sólo mejorable si te ciclas, velocidad, la justita para subirse a un árbol, fuerza física, la mitad de nuestro peso ya nos cuesta – el del mío, al menos – nuestras garras son de plástico y la fuerza mandibular… que se lo digan a las nueces. Y sin embargo, como se dice ahora, somos el puto amo. Viendo la superioridad que tiene el barbitas de la cachiporra se hace difícil no establecer el vínculo asociativo entre superioridad y privilegio.

Ser un ser humano es un privilegio. ¿Por qué? Dejando al margen las cuestiones religiosas de los monigotes de barro y las cadenas evolutivas con saltos de millones de años y eslabones perdidos y amebas a las que le salen patitas porque les apetece dar un paseo – teorías ambas de fuerte alambicamiento ficticio – ese privilegio encuentra enseguida un camino extraordinario: diafragma, tráquea, cavidad bucal y nasal y lengua. El lenguaje.

Bautizar cosas parece ser una simplería divertida. Pero a poco que se piense, esto esconde un complejísimo proceso creativo sólo al alcance de un bicho privilegiado, con algo más que sesos amontonados y pastosos. Yo, por ejemplo, me puedo llevar a Mila Jovovich a mi casa… no a ella físicamente – mi mujer me mata -, sino hecha un concepto (espectacular concepto). El lenguaje te abre la posibilidad de la abstracción. No sé si antes gallina o huevo, pero es evidente que es gracias al lenguaje al cual, o por culpa del cual, hemos retorcido el mundo a nuestro antojo.

Es tal el cúmulo de casualidades que se tienen que establecer para que un bicho hable y lo grabe en su cabeza – capacidad craneal, disposición mandibular, cuerdas vocales, etc .. – que uno no puede pensar más que tales casualidades no andan muy distintas a la de la Fórmula de las Civilizaciones de Drake N = Ns · Fs · Fp · Nt · Fv · Fvi · Fct · VMct que yo siempre la he resumido – porque no le pillo una – de un modo más sencillo. Si el universo es infinito, no sé qué respuesta matemática lógica tiene la relación unidad – infinito, pero me temo que cochambrosa. Seguro, vamos, que al menos hay un 2. Dada una casualidad como la de “vivir”, evidentemente se puede dar la casualidad de hablar. Ya sea porque la Biblia empieza diciendo la curiosa frase Initio verbum erat (en un principio era la palabra) o por la mascletá neuronal, química, alquímica que se establece en nuestros axones, el caso es que somos unos jodidos privilegiados. No es de extrañar, pues, que los pobres ignorantes de la cachiporra pensaran que algo más debía haber por ahí que se les escapaba…

Hablar revienta el molde universal. Escribir ya ni te cuento. La palabra inaugura la inventiva, y según Nietzsche el nihilismo más desolador y atrabiliario. Sería imposible concebir un ordenador sin pantalla, sería algo ridículo. Por la palabra se odia y se ama. La palabra ensalza la verdad y pare la mentira. La creación, la proyección de la sombra de uno mismo donde a él le apetezca, la creación literaria. La invención de personajes, la doblez, la falsedad, la confianza, el apoyo, la comprensión, la locura, la indiferencia con su amante lascivo el silencio, los roles de protagonistas que se repiten hasta el aburrimiento, estereotipos cansinos. Conocer y esperar comportamientos, establecer modelos, adelantarse a reacciones. Tener el poder de hacer nacer una idea para tú mismo matarla si quieres. Engañar, seducir, enamorar, herir. Quedarse pensando… ¿Qué haría el cerebro sin “boca”? Estallar como un melón.

Comunicarse redime al hombre. La creación literaria lo hace distinto. Escribir, hablar, crear hace que te sientas el puto amo privilegiado.

Quien no utiliza el lenguaje es un Dios sin mundo

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Written by ariovisto

12 octubre 2009 a 1:41 pm

Publicado en 1. Reflexiones

12 comentarios

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  1. A mí también me parece bien que se abuchee a Z-paro. Sin duda, se lo merece. Es el peor y más irrepetuoso de los políticos. Y un traidor a España.

    Tú lo expresas de forma un poco más rebuscada…

    dicybug

    12 octubre 2009 at 4:47 pm

  2. Has vuelto a cambiar la apariencia del blog!!!

    Feliz día de la Hispanidad por cierto.

    Un beso de la naranjita

    altisidora

    12 octubre 2009 at 4:51 pm

  3. Hola Ariovisto,
    “Conocer y esperar comportamientos, establecer modelos, adelantarse a reacciones.”
    Somos tan complejos que cuántas veces nos equivocamos en nuestras predicciones!

    Tú sigue creando y sigue dejando que disfrutemos de tus creaciones. Es un placer leerte.
    Dos besos!
    PD1. Atrabiliario – De genio destemplado y violento. ¡Vaya!
    PD2. Cada vez me cae más gorda la Mila esta. 🙂

    saporima

    12 octubre 2009 at 5:44 pm

  4. He estado desaparecidísima en combate pero vuelvo a las andadas: retomaré mi blog y lo mantendré actualizado!!!! Tengo que contar mi viaje a Londres, mi 31 cumpleaños, un par de obras de teatro q he visto, un par de conciertos a los que he ido, los conciertos futuros a los que iré, alguna que otra canción a sugerir…tengo mucho q decir!!!

    altisidora

    12 octubre 2009 at 6:48 pm

  5. Great Atisonora well back!!
    Ahora mismo te resucito…

    Pero chiquillla, ¿qué has estado? ¿viviendo en el metro de Londres?

    ariovisto

    12 octubre 2009 at 6:55 pm

  6. Ser humano puede llegar a ser un privilegio, pero algunos no osan atreverse a gozar de tal condición al máximo. Vegetan en una existencia anodina, como en un sueño de la mente. Caminan con la masa borreguil sin detenerse un momento a pensar (pensar, ¡que enfermedad!) donde van.
    No hace falta, otros les guían y piensan por ellos.

    Chinito

    12 octubre 2009 at 9:54 pm

  7. 🙂

    saporima

    12 octubre 2009 at 10:11 pm

  8. Proooooooooooofeeeeeee, qué gran verdad: “Quien no utiliza el lenguaje es un Dios sin mundo”.

    Si hay algo que me apasiona de mi profesión (de mi vocación) es que me permite comunicarme con los lectores, expresar lo que siento, lo que veo y lo que opino con la ayuda de mi ordenador, y que a través de mis personajes puedo convertirme en quien no soy y en quien nunca seré; me parece fascinante mover los hilos de sus vidas por los derroteros que creo más adecuados, y me siento una privilegiada por poder construir mundos imaginarios, distintos del mío. Me siento una privilegiada por poder poner en boca de mis personajes cosas que, de otro modo, nunca diría.

    La página en blanco no da miedo a quien escribe por placer. La persona que tiene muy claro qué ideas, frases, estructuras textuales y figuras retóricas va a emplear, no se para a contemplar el folio o la pantalla del procesador de textos de su ordenador con cara de susto, sin atreverse a empezar, sin saber lo que quiere plasmar en ellos. No hay que tener miedo a los espacios en blanco, pero sí a los estados de ánimo que nos embarguen a la hora de escribir; tristeza, alegría, enfado, frustración o desamor pueden influir decisivamente en un texto, para bien o para mal, y a veces casi es preferible borrar lo que se ha escrito en un momento de furia o de euforia y empezar de nuevo, más sosegadamente, más reflexivamente, por el bien de los lectores. Hay que planificar muy bien lo que se va a escribir antes de trasladarlo a un papel o al ordenador… Pero también es muy bueno improvisar textos, frases… Planificar es reflexionar, e improvisar es un ejercicio de libertad. Sólo hay que escoger lo que mejor nos venga en un determinado momento.

    Un escritor, bajo mi punto de vista, tiene que ser capaz de hacer magia con las palabras y construir frases tan sencillas como contundentes que lleguen a los lectores; no hay nada más horrible para un devorador de letras que coger un texto que no entiende y que acaba dejando a medias porque cuanto más lo lee más en blanco se queda. Un escritor debe ser muy bueno manejando el diccionario y las técnicas de redacción, las figuras retóricas y los géneros literarios, pero si no es capaz de conseguir que sus lectores lo entiendan, todos sus conocimientos se volverán inútiles.

    Ea, me has tocado la fibra sensible y me he explayado…

    MIL KISS, MY DEAR PROFE.

    Puri

    13 octubre 2009 at 8:02 pm

  9. Hola Ariovisto,
    Bonita canción. Triste. Pero bonita. ¿Puedo imaginar que tiempo después se reencontraron? Sí. ¿Verdad?
    Gracias!
    Dos besos!

    saporima

    13 octubre 2009 at 11:00 pm

  10. Ya sabe vuecencia que puede emplastar cuanto le apetezca en mi humilde y siempre húmedo semisótano.

    Da la sensación de que estabas con el revólver desenfundado y listo para disparar nombres 🙂

    dicybug

    13 octubre 2009 at 11:04 pm

  11. A mí me llama la atención cómo el ser humano gusta de domeñar sus instintos, muchas veces de modo contraproducente. Cuando tenga un par de minutos con calma escribo un post sobre esto.

    Un abrazo.

    No a todo

    14 octubre 2009 at 11:48 am

  12. Totalmente de acuerdo. Somos unos privilegiados por poder hablar y comunicar nuestros pensamientos.

    Hay quién no le da importancia a las palabras, dicen que se las lleva el viento, pero a veces las palabras pueden hacerte sentir muy feliz o muy desdichado, y pueden transmitir esos sentimientos a otros.

    variablex

    14 octubre 2009 at 9:16 pm


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