ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

La incongruencia de que algo se llame “provida”

 

La imagen es un bajorrelieve que tengo en un lateral de mi despacho – si os fijáis, hay un reflejo de ventana y unos dedos hacen de riscos y peñas, pero soy yo haciéndole la foto. No sale muy bien porque he seleccionado el detalle y va encristalada. Representa a una mujer espartana a punto de arrojar al fondo del monte Taigeto un crío nacido con alguna debilidad o malformación. La cultura espartana obraba de esa manera. No valía para ser soldado, no valía. El crío que, a buen seguro, piensa que el trozo de sí mismo que lo sostiene está jugando a alguna especie de juego extraño, no sabe que acaban de decidir – las normas, la cultura, la tradición, quien sea – que no va a vivir, que le van a privar de todo, en su concepto inimaginablemente más alto: vivir. No le van a preguntar nada porque visto así es un trozo de carne bocabajo inservible. La cultura espartana, sin ninguna duda, nos ha de parecer bárbara, abominable. Cruel.

Nuestra cultura frivioliza con el aborto. Argumentan que un piñón no es un pino, ni un huevo es una gallina. Cierto.  Argumento redondo. Una madre tampoco es un hijo y precisamente porque no lo es me tiembla la inteligencia ante este conflictivo tema. Tirar a un crío desde lo alto del monte Taigeto (o dejar una cría con el cordón umbilical todavía latiendo a la intemperie en la misma  cima de tan infantil monte para comprobar al amanecer si es una buena madre para buenos soldados) me repele, me repugna, me parece sórdido, monstruoso. Salvando las distancias, alguien se empeña en que yo no vea algo monstruoso abortar sin más. Y me preocupa llegar a no pensar así. Nacer es algo obligado en cualquier ser vivo. Nacer es una obligación, un fin, algo propuesto por la puta suerte universal que nos ha traído a esta existencia. Nacer es como respirar. No debería poder elegirse algo así. Nacer no es cosa de la madre, nacer es un verbo intransitivo con un sujeto intransferible. Abortar es destruir. Es imposible que esto sea bueno.

Antes de abortar: ayudemos a la madre, adoptemos, apoyemos a la madre para que lo tenga, subvencionemos, tutoricemos, apadrinemos, no le aportemos ayuda para que se autoconvenza de que eso es un pellejo inservible. Que el que metió el pijo abra la boca, que algo tendrá que ver también. (Para abortar sí que es hijo de ella, ¿no?) Evitemos el trauma.

Feto inviable, violación, peligro de muerte para la madre. De acuerdo, pero a sabiendas de que es una barbaridad, concedamos eso, pero ya está. Ya está. Sobra. No festivalicemos el tema. No seamos espartanos de pajarita y media de encaje.

Yo tengo hijos.  Tener hijos es algo tan impresionantemente trascendental que con tanta mierda de materialismo, eurismo, trabajismo, egoísmo y hedonismo insulso lo estamos convirtiendo en mero mobiliario urbano, accesorio, complemento, moda.

Hoy se hablará de mucho facha, de mucha iglesia y de mucho Pp y de mucho meapilas. Esto no es cuestión de fe. A consecuencia de la manifestación “por la vida”. Estoy convencido de que una sociedad tan progre y alejada de la espartana puede encontrar soluciones mucho más progresistas y abiertas que matar un pellejo.

¡Dios! ¿Habrá algún marciano en otra via láctea que no flipe ante este lema..? ¡Por la vida! ¿Estamos locos? ¡Pues claro! ¿Por qué otra cosa habría que estar? 

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Written by ariovisto

17 octubre 2009 a 3:24 pm

Publicado en 1. Reflexiones

9 comentarios

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  1. Hola Ariovisto,
    Sobrecogedor tu texto de hoy…
    Estoy de acuerdo contigo.
    Dos besos!

    saporima

    17 octubre 2009 at 5:26 pm

  2. Una mujer como Marx manda es la que sacrifica a su hijo sin pestañear, porque sabe que es como hacerse la manicura.

    Yo creo que al PSOE le da igual matar o no matar a esos niños, pero no van a dejar pasar la oportunidad de someter a la población, de demostrar su fuerza, de inhumanizar a la gente y conseguir los siervos que necesitan para imponer sus desvaríos ideológicos. No están bien de la cabeza.
    Un abrazo

    dicybug

    17 octubre 2009 at 7:52 pm

  3. La vida no entiende de ideologías ni de religiones. Uno de las frases más conocidas de aquella película de dinosaurios que era “Parque Jurásico” era la siguiente:

    “La vida se abre camino”.

    No es cuestión de poner piedras en ese camino.
    Un abrazo.

    Chinito

    18 octubre 2009 at 3:03 pm

  4. Profeeeeeeeeeeeeeeeeeee, impresionante tu artículo de hoy.

    Totalmente de acuerdo contigo.

    BEEEEEEEEEEEEEEESOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSS.

    Puri

    18 octubre 2009 at 10:14 pm

  5. Hola Ariovisto,
    No pretenderás que dejase enterrado a las pocas horas precisamente a un post como ese, ¿no?
    Además, listillo, ya era sábado. Eran las 12:06.
    🙂
    Dos besos!

    saporima

    18 octubre 2009 at 10:41 pm

  6. 🙂

    saporima

    18 octubre 2009 at 10:47 pm

  7. Ya he dejado fijo el formato del blog. Debe ser que no tengo ganas de escribir nada…

    dicybug

    18 octubre 2009 at 10:51 pm

  8. Holaaaaaaaa! Pues me han regalado otro pijama y una cartera…y aún me queda otro regalito más por recibir, que creo que son unas botas para el invierno!! 😛

    Es como la cama de un niño el día de Reyes…solo que con 31 años! El Darth Vader es genial: también tengo a Chewacca y a Yoda. A ver si los fotografía y los subo!

    Qué tal todo por ahí, limón?

    altisidora

    19 octubre 2009 at 2:27 pm

  9. Lo malo de los movimientos “pro vida” es que no abogan por dar una solución real a los graves problemas a los que hoy en día se enfrenta una mujer embarazada. No abogan por pedir ayudas económicas, o apoyo a la adopción, o becas para madres estudiantes, o endurecimiento de la ley contra los despidos a mujeres embarazadas, o subvenciones a las empresas que contraten a mujeres con hijos menores de 12 años, o… ¡tantas cosas! No, simplemente se lanzan a despotricar sin ofrecer ninguna alternativa constructiva, y eso es tan malo como apoyar el aborto tomado a la ligera.

    Parece que los dos movimientos, tanto el pro aborto como el pro vida, abogan por la destrucción de una vida, solo que unos dan prioridad a la madre, y otros al hijo.

    ¿Es que nadie tiene dos dedos de frente para empezar a pensar que podemos encontrar caminos intermedios?

    variablex

    21 octubre 2009 at 12:38 am


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