ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Re-educación

Supongamos que han perdido el control. Supongamos que lo que todo el mundo sabe, pero que todo el mundo obvia, ha cobrado unas dimensiones tan descomunales que la Bestia creada ha roto las cadenas. Lo malo que tiene este laberinto actual es que, a diferencia del de Teseo, no hay hilo de Ariadna para volver atrás. Ni siquiera hay un previsor Pulgarcito que ha sembrado de migas de pan un camino flanqueado por gorriones hambrientos, que podrían muy bien no ser socialistas. Vamos derechos a enfrentarnos al Minotauro, catador de vírgenes.

¿Que de qué estoy hablando? Lo siento, llevo una mañana un tanto anafásica – o de cerebro caldoso-. Estoy hablando de la reeducación y de la resocialización, convirtiéndonos en otro tipo de mercancía – aunque de manufactura similar –a la criticada por Karl Marx. Somos mercancía consumista. Nos crean, nos configuran, nos educan y nos reeducan para consumir. Ni siquiera el más sabio, socrático, platónico, anacoreta, ermitaño, santón se puede rebelar o sustraer contra algo suturado a nuestro cerebro. Las series de televisión son el libro de texto y la publicidad son los ejercicios prácticos. La profusión de series televisivas, el bombardeo descarnado, la proliferación a principio de curso –como antaño las colecciones de muñequitas, barquitos, recortables, maquetas, libros, etc. – de series de marcado carácter pseudo-didáctico está empezando a conseguir que sea una cosa más en nuestro ya pesado caminar con independencia y librepensamiento. Resulta un tanto sarcástico – o de escarnio – que el destino de los hombres de España esté en manos de gente que sabrá de mucho o de casi mucho, pero ni son educadores, ni entiendo que tengan nada que ver con ellos: inclinémosnos ante el nuevo dios: el guionista berenjena de enganche y folletín.

Dada por solventada y finiquitada la nulidad formativa de las escuelas y centros educativos, certificado el óbito de la familia desintegrada por la necesidad – ojo, es lo que hay – las series de televisión ocupan el sitio de las nodrizas o matronas antiguas. Estas madres de leche son las encargadas de trasmitir bajo su criterio lo que ellas consideran justo o injusto, ético o no, en la moda o pasado de moda, permisible o no, ilógico o no, barbaridad o normalidad, incluso ficticio o verosímil. Desarmados y descabalgados, nuestros jóvenes – y no tan jóvenes – están expuestos a cualquier manipulación, engaño, hipnosis o sopapo. Si antaño tales manipulaciones se codeaban y peleaban por nuestras almas, hoy, denostadas ellas, tales maniobras van directamente a nuestros bolsillos. La impiedad del vendedor, de la franquicia, de la multinacional o del holding carnívoro es tan fría y calculadora que no hay freno. La gente no se plantea que no tiene, se plantea que tiene que tener.

Estos planteamientos utópicos de un galo asandereado e iluso llegan a la triste conclusión de que lo han conseguido. Lo han hecho, con la sutil habilidad que siempre ha caracterizado al mal – como nos advierten desde los recónditos recoveros de la Historia – claro, quien a esto lo considere el mal. Han revestido de progreso un truco más para como siempre tener poder. Y el caso es que nos lo creemos, todos. No hay que más que echar un vistazo a las programaciones de las cadenas, sobre todo A3 y T5, – pero también la 1 – para nada más por los títulos, entrever que a la gente se le plantean unas curiosas tablas de la Ley – mandamientos en toda regla – desde cómo, cuándo y con quién se folla, hasta qué y por qué debes hablar y vestir. Y cuando nos falla la madre de leche, nos viene el padrastro y la madrastra putañera de los programas del corazón. Claro, que yo no veo estos programas… tampoco  despacho con Zp o Rajoy. 

Y mientras tanto crotoreamos sobre si un secuestrador capaz de matar a sangre fría a una persona sin que le pestañee el ADN tiene 17 o 17 años y medio.

¡Qué pocas tetas sin paraíso, internados, físicas o químicas, 60-90-60 pero sobre todo 69, cursos, y otras lindezas adoctrinadoras y adoctrinantes habrá visto el secuestrador de los diciesiete! Los secuestrados, como son mayores de edad, que se jodan.

No, si aún tendremos que dar gracias de ser aleccionados con estos new-catecisms de tres al cuarto.

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Written by ariovisto

23 octubre 2009 a 3:46 pm

Publicado en 1. Reflexiones

10 comentarios

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  1. Hola a.

    creo que fue ayer que vi por casualidad (no estaba en mi casa) un fragmento de algo que se llama “curso del 63”. ¿Pero qué bazofia es ésa? No sé si es un “reality” al estilo de Gran Hermano o una serie de TV o qué narices es, pero la verdad es que me alegré de no encender la tele más que para ver ciertas cosas que me gustan. Hace años que no veo los telediarios en TV, por ejemplo.

    Si por mi fuera TVZ, la Secta, Cuatro, A3 y T5 quebraban por falta de audiencia. Pero parece que no todo el mundo hace como yo.

    dicybug

    23 octubre 2009 at 6:37 pm

  2. Hola Ariovisto,
    Un antiguo compañero mío de despacho y su mujer no tenían televisión en casa. Mi compañero decía que él sabía que si la tuviera no podría evitar ser succionado por ella y había preferido poder hacer otras cosas en su tiempo libre.
    Si a algunos adultos puede resultarles tan difícil no sucumbir ante el poder de atracción de la televisión, cuanto más a los fácilmente moldeables niños y jóvenes. Si dejamos a nuestros hijos en sus manos, estamos perdidos.
    Dos besos!!

    saporima

    23 octubre 2009 at 9:37 pm

  3. En parte se busca la educación en esas series y “poglamas” por que no hay otra fuente “a mano”.
    La fuente principal que deberían de ser los padres, la familia y el entorno educativo (pero en mucho menor grado), han dejado, en muchísimos casos, de hacer esta función.
    Yo no me extraño de que busquen esa guía espiritual en los amigos y en las series y programas destinados a entretener a cualquier precio (no olvidemos que su objetivo básico es conseguir audiencia para tener anunciantes). Es notoria la falta de educación (y también de conocimientos) que presentan los más jovenes.

    Saludos
    ignototo

    PD. Justo ahora estoy escuchando el Carmina Burana. Vaya música casi apocaliptica (sentimientos) para tratar este tema.

    ignototo

    24 octubre 2009 at 3:25 am

  4. Reproduzco ìntegro el comentario que le he dejado a Ignototo en su Blog, porque me parece una reflexión que complementa mi post
    ***
    El otro día tuve conocimiento de que hay una serie de televisión donde, encubiertas por una idílica vitola de “amor imposible”, nos endosan las relaciones de una adolescente de 16 años con un talludito ejemplar macho de 40. Eso en mi pueblo se llama “pederastia”. Claro que la pederastia envuelta en celofán de veinte minutos de anuncios cada diez de trama no debe ser tal, o más glamurosa. Sobre las relaciones amorosas y la edad, se podría hablar mucho, pero yo no he oído a nadie hablar en contra de esta serie, ni rasgarse las vestiduras, ni mesarse los cabellos.
    Esta serie no la dirige Polanski, por cierto.

    Los guionistas berenjenas de 90-60-90 han debido beber de las fuentes de Moratín El sí de las Niñas o de La Regenta de Clarín rememorando las andanzas de Paquita y don Diego o la calenturienta Anita Ozores y su disecado marido don Víctor Quintanilla.

    ¡Ah, lo dice la tele!

    Honrado por tu visita Ignototo. Me alegro mucho.
    Un abrazo.

    ariovisto

    24 octubre 2009 at 8:37 am

  5. Hola Ariovisto,
    A mí también me da miedo la crítica de Dicybug. Va a estar riéndose de mí hasta el día del juicio final. 🙂
    Gracias por tu visita!! 🙂
    Dos besos!

    saporima

    24 octubre 2009 at 6:44 pm

  6. Hola Ariovisto,
    Qué curioso que por primera vez en mi historia en WP he recibido el siguiente aviso junto a tu comentario:
    “Hay 1 comentario aguardando tu aprobación. Por favor, visita el panel de moderación”.
    Este sistema es más inteligente de lo que creíamos!!!
    🙂
    Dos besos!!

    saporima

    24 octubre 2009 at 7:51 pm

  7. Por cierto, lo de esas chicas es una simple cuestión de maquillaje y vestuario… No te creas…
    🙂
    Dos besos!

    saporima

    24 octubre 2009 at 7:53 pm

  8. Prooooooooofeeeeeee, muy bueno tu post de hoy…

    ¿Lo de Antonio Machado y Leonor fue amor o pederastia? ¿Dónde acaba lo uno y empieza lo otro?

    La televisión es la cosa más mala y soporífera que hay. Paso.

    MIL KISS, MY DEAR PROFE.

    Puri

    24 octubre 2009 at 10:52 pm

  9. ¡¡¡Cuanta razón llevas!!! Mi familia tiene una pequeña tienda, que lleva unos 25 años en el mismo barrio. En este tiempo, hemos ido viendo con sorpresa como el nivel intelectual de nuestros clientes ha ido degradándose de razonable (quizá un poco básico, pues muchos no han tenido oportunidad de estudiar), a no saber abrir una puerta, o si 4 es más que 2.

    Yo siempre he echado la culpa de ello a la “caja atontadora”, que de tonta no tiene nada, pues está llevando a la gente hacia donde interesa. Lo que interesa es tener una población adocenada y acrítica, con el cerebro en posición de relax, y que no piense demasiado.

    variablex

    3 noviembre 2009 at 5:58 pm

  10. Añado:

    Tengo la esperanza de que la llegada de internet y que cada uno pueda elegir qué leer, contribuirá positivamente a que todo esto cambie.

    variablex

    3 noviembre 2009 at 5:59 pm


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