ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Haití

Haití… El país más pobre de América y hoy el más desgraciado del mundo. Nos volcamos ante el más débil cuando se le echa encima la desgracia. Estados Unidos los primeros… ahí están, dando el callo. Algunos dirán que por intereses, pero al que saquen de debajo del techo de su dormitorio le dará lo mismo. Estados Unidos no sólo oprime iraquíes, sino que salva vidas. España dando el callo… Todos somos buenos.

Pero Haití – deseando lo mejor para los pobres damnificados – arrastra sobre su espalda un terremoto que viene de más lejos, de siempre. Es un país donde no hay nada, y el terremoto ha pulverizado la nada.

La reflexión tal vez sea políticamente poco correcta, pero hay que ver lo bien que vienen estas cosas para los opulentos rostros europeos y americanos del norte. Estas cosas vienen bien para nuestras conciencias. Nos hace sentirnos bien… ¡Ríete tú de la crisis! Cuando te viene semejante guantazo telúrico con nombre asesino “7 º en la escala Richter.”

Catedral de Haití.

Tal vez este equilibrio de conciencias, unas vacías de principios y las otras vacías de lo imprescindible, se compenetran en una necesidad casi kármica, en tanto que las malas conciencias salvan vidas. Lo llaman solidaridad y es necesaria e incluso sincera y desinteresada, pero nos hace sentirnos bien donde estamos, pese a ZP. Ver a los pobres haitianos deambular atónitos y mirando de reojo al cielo sin saber dónde ir, habrá a quienes le mueva a pensar en la suerte que tenemos, en tener un poquito más de respeto por nuestra suerte, por decirlo de alguna manera. Bill Clinton, al que Barack Obama ha encargado la coordinación de las labores humanitarias en Haití, decía que con tan sólo 1 €  de cada europeo con una renta decente bastaría para solucionar los problemas de Haití de por vida.

Hoy toca ayudar. Toca querer a los haitianos, que no se sientan solos, en ese agujero negro caribeño, dejados de la mano de Dios, deambulando atónitos,  preguntando por qué y mirando al cielo de reojo. Mal Olimpo pinta para estos pobres abandonados en ese golfo mortal donde no crece nada – no lo dejan los cielos – donde nadie levanta cabeza y quienes lo hacen se dedican a perder el tiempo con mariconadas che-bolivarianas. Catástrofe inoportuna… Injusta, cruel, despiadada, ilógica, propia de dioses malos. Los hermanos mayores tenemos la obligación de ayudar. ¡Qué menos!

Antes cosas así, ante devastaciones tan ingentes, hay que ver lo nimio e insignificante que resulta el patético día  a día político…. y personal. No empieza bien el año para Haití. Hay pobrezas que duelen.

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Written by ariovisto

14 enero 2010 a 3:27 pm

Publicado en 1. Reflexiones

6 comentarios

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  1. Hola Ariovisto,

    Ojalá sepamos (y queramos) algún día arreglar este asco de mundo. ¡¡Es tan absurdo, injusto y triste!!
    Dos besos!

    PD.
    La Trampa – “Acércate y Bésame”
    Bufff… ¡¡Qué bonita!! 🙂

    saporima

    14 enero 2010 at 7:14 pm

  2. Pues sí, sufrir a Rodríguez Zapatero no es nada comparado con la desgracia de estas personas.

    Si los políticos devolvieran todo el dinero que roban, que derrochan o que regalan a sus amigotes de la zeja, bastaría para resolver los problemas de un millón de Haitís.

    dicybug

    14 enero 2010 at 9:18 pm

  3. Pobres. Esto sí que es un horror, y no los nuestros cotidianos.

    Un abrazo.

    No a todo

    14 enero 2010 at 11:54 pm

  4. Profeeeeeeeeeeeeeeee, viendo lo de Haití, pienso que lo nuestro sufriendo a Z-PARO es una mierdecilla de sufrimiento… Y que conste que suscribo tus palabras y las de Dicybug 😉 .

    MIL KISS, MY DEAR PROFE.

    Puri

    15 enero 2010 at 11:02 pm

  5. Lo malo de este asunto es que, dentro de quince días, cuando los haitianos hayan terminado de contar sus muertos, el mundo se volverá a olvidar de ellos. Ni esperaremos a que se enfríen los cadáveres. Para muestra, mira que poco nos duró el malestar por el maremoto de Tailandia (era Tailandia ¿no?).

    Una curiosidad. En mi pueblo el 13 de enero se conmemora “el día del terremoto”. Hace 100 años, hubo un terremoto, de 6º o así, que derribó todas las casas (pero todas, sólo quedó en pie la iglesia mayor y poco más). Sin embargo, no hubo ni un solo muerto. Se consideró un milagro, y desde entonces se hacen misas y se sacan a los santos para que no vuelva a pasar. Imagino que el santo no puede estar pendiente de todo.

    variablex

    15 enero 2010 at 11:45 pm

  6. Pues sí, viendo la desgracia de estas pobres gentes, la verdad es que se quitan las ganas de quejarse de nada.
    Ya es mala suerte la de los haitianos.

    milnaciones

    16 enero 2010 at 1:40 am


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