ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Plus ultra, rojigualda!

Esta mañana, mientras ejercía mi estiramiento matutino, en la tranquilidad de la fresca de las primeras horas, hacía footing entre banderas rojigualdas. Tenía una extraña sensación medieval de andar por los callejones de un castillo entre pendones de mi país. Hasta hace unos meses, llevar incluso una pulsera en la que hubiera un cordón rojo y un cordón amarillo, ya era sinónimo de ser de derechas, casposo, rancio y antediluviano. Hasta hace poco ser español era algo complicado, timorato y apagado. Pese a los intentos de ciertas cadenas – de cisterna – por meternos el pufo de “la roja”, para que no se viera mucho amarillo, la ciudadanía – esa palabrita tan zpera – ha respondido adornando los balcones con banderas españolas… e incluso parece que el hecho de que el himno de España no tenga letra, nos hace distintos, y hace que suene mejor. Pero es una exageración. En un edificio de seis plantas, tres tienen bandera…. Es impresionante..

Los goles de Villa están sirviendo de espita de escape para una sensación asfixiante de apatrismo, de una falta de identidad galopante, asqueante… Intuyo una imperiosa necesidad de resistirse a no ser nada: es como si en tiempos de crisis cerráramos las puertas de los castillos y echáramos mano de estandartes y pundonor.. De hecho, el concepto de Nación se “inventó” para eso, para muchas pamplinas políticas, pero sobre todo, para no sentirse solo en esta mierda cósmica.

Ayer tarde, a eso de las siete, salí a por tabaco – se prometía una tarde nicotínica especial, como luego ocurrió – y me crucé con vespas con banderas rojigualdas, señores en camisetas de tirantes con sombreros de cow-boy rojos y amarillos, niños con las caras pintadas, niñas que habían forrado sus diademas con el plástico de las banderitas esas de 0’50 ctms, camisetas rojas saliendo de los mercadonas portadas por señores de la quinta de Zarra, señoras amas de casa con brazaletes rojigualdas, cafeterías rojas con gente expectante, repelando uñas, repiqueteando talones…

Y no sólo pasa con el fútbol: pasa con el baloncesto y Gasol, pasa con Fernando Alonso y la F1, pasará con Nadal en Wimbledon esta tarde, con el balonmano, incluso con el voley playa o la marcha atlética… Nos ponemos de los nervios animando a millonarios que nos representan. Mataríamos por ellos… y todo porque nos representan en esta mierda cósmica y nos hacen sentirnos país, nación. Algo tan fuerte debe ser verdad. Un sentimiento tan intenso no puede dejarse al albur de un patético Tribunal Constitucional comido por el gusano de la política. Claro que mientras no nos pregunten…

Son muchas las veces que he oído que el deporte es el sustituto de ese ejercicio patriota en que antes se convertían las guerras. ¡Perfecto! ¡Viva el deporte, pues! Y no sólo en España: las lágrimas del pobre paraguayo Cardozo, al fallar el penalti, los balbuceos de Dieguito Maradona que no sabía si irse a mamarla o a llorarla, la dimisión de Dunga – el entrenador de Brasil – el ominoso silencio de la prensa inglesa deglutiendo las bravuconadas y fantasmadas que dijo… ¡lo que lloraron los japoneses, o los ghaneses, Dios mío! ¡Como si hubieran perdido a un hijo! Y es que toda una nación andaba tras sus pasos.

El deporte hay que mimarlo, porque es algo muy fuerte. Tal vez es de los pocos inventos internacionales útiles, buenos, prácticos. Nos hace mundo, especie… humanidad.

Por eso es increíble que el deporte esté en manos de gente filocremática – amante de la pasta, vamos -. No se entiende que en un tema como el deporte que arrastra sentimientos tan sinceros, íntimos y profundos, todo quede en manos de árbitros, jueces y comisarios patéticos – el golazo del paraguayo Valdez no era fuera de juego, hacer repetir el penalti a Alonso, de chiste, intentar dejar inválido a Cesc después del segundo penalti, para echar a correr… el gol de Lampard, el fuera de juego de Tévez… La respuesta a las nuevas tecnologías no puede ser la decisión de la FILFA de ¡prohibir que la gente vea las repeticiones en el estadio! ¡De risa!

¿Y qué me dicen del comportamiento de la FIA – a ver quién se “idem”- (Federación Internacional de Automovilismo) – Charlie y compañía – en el Gran Premio de Valencia con el niño mimado Hamilton y el niño arisco Alonso? Esperemos que Nadal no juegue esta tarde con bolas verdes…

Para ser árbitro, o juez o algo así o se es muy profesional o mejor te haces alpargatero.

Pero farfolla al margen, al volver por el margen – valga la antítesis- opuesto de mi carrera matutina, me siguen saludando decenas de banderas españolas con el leoncito, la coronita, las dos columnas, las flores de lis, el castillito, las cadenitas… y el “plus ultra”. Muchos no tenemos ni idea de para qué tanto dibujo… pero cuando Villa marcó el gol anoche, nadie oyó el grito de todo un país, porque lo ahogaba su propio grito.

Y por eso no sé quién coño piensa que España es un concepto discutido y discutible… Lo que es un concepto discutido, discutible es ZP y sus empeños por el estatuto – “perduto”- y las malas noches que están dando por ahí tanto rojigualda y tanto gol de Villa…

He llegado a mi casa tranquilo. “Con esto no pueden cuatro políticos iluminados… les estamos dejando hacer sus pajas mentales hasta que nos cansemos.”

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Written by ariovisto

4 julio 2010 a 11:06 am

Publicado en 1. Reflexiones

13 comentarios

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  1. Mucho me alegra ver que el fondo de tu comentario (que no el fondo de armario) coincide con el de mi último post. España existe, aunque les pese a algunos.
    Un abrazo.

    Emperador

    4 julio 2010 at 12:21 pm

  2. Bueno; será que yo veo el vaso medio vacío. Un saludo, Ariovisto.

    No a todo

    4 julio 2010 at 12:47 pm

  3. Hola Ariovisto,
    La verdad es que estas cosas son emocionantes. Ponen la piel de gallina. En pocas ocasiones se consigue que todo el país esté deseando lo mismo. Sin divisiones. Unanimidad. Bufff… ¡Qué lujo! 🙂
    Dos besos!!!

    saporima

    4 julio 2010 at 7:37 pm

  4. ¡Dos Wimbledons!
    Nadal es lo más grande. Federer es inigualable, pero Nadal… ¡cómo juega!

    dicybug

    4 julio 2010 at 7:40 pm

  5. No digo que seas menos importante. Tú, ¿cuántos Wimbledons has ganado…?

    Tenía visita y el PC estaba apagado. Así es difícil leer a ariovisto.

    dicybug

    4 julio 2010 at 9:36 pm

  6. La próxima final de Wimbledon que juegue Nadal, prometo volverle a ver a él en la tele en lugar de leer tu blog, ¿mejor así?

    No, si todo son celos…

    Y el miércoles por la noche, si quieres, también…

    ¡España, oeee, España oeeee!

    dicybug

    4 julio 2010 at 9:57 pm

  7. Hola Ariovisto,
    “Luciano Pavarotti” – “We are the world”
    ¡Qué impresionante cantidad de brazos alzados agitándose al unísono! Estos actos también ponen la piel de gallina!! 🙂
    Dos besos!!!

    saporima

    4 julio 2010 at 10:30 pm

  8. Quiero la receta
    Quiero la receta
    Quiero la receta
    Quiero la receta
    Quiero la receta
    Quiero la receta
    Quiero la receta

    🙂 🙂 🙂

    saporima

    5 julio 2010 at 5:09 pm

  9. De bromita nada, estos lo dicen en serio. Ellos son los “normales”.

    Lo curioso es que Cuatro hace bien poco hizo una parodia de una niña paraguaya que es de vergüenza ajena, pero al gobierno ni se le pasa por la cabeza sancionarles. Por no hablar de cuando estos mismo humillaron a un mendigo, creo que en Alemania.

    dicybug

    5 julio 2010 at 10:08 pm

  10. Otras copias con mejor calidad de este infame vídeo han sido retiradas de youtube.

    dicybug

    5 julio 2010 at 10:10 pm

  11. Hola Ariovisto,
    Jupiter: Bringer of Jollity – “Gustave Holst”
    Muy agradable. Muy bonita.
    Dos besos!!!

    saporima

    5 julio 2010 at 10:28 pm

  12. Espero que estés viendo el programa. Está muy bien
    (y han tenido el detalle de no poner a De Prada)

    dicybug

    5 julio 2010 at 10:47 pm

  13. Quito no tiene un olor especial, quizá porque el aire es muy liviano, y uno está más concentrado en extraer oxígeno que en olfatear (2.850m no es moco de pavo). Luego, según por donde pases, huele a carne a la brasa, a [plátano] maduro asado que es un olor dulzón como a caramelo, a humo negro de autobús, a hierba…

    Lo curioso de este asunto de las banderas no es que aparezcan por el futbol… sino que en realidad la gente las tiene guardadas en sus casas, aunque no las saquen a relucir más que en algunas ocasiones. ¿Será que España existe, aunque esté escondida?

    variablex

    8 julio 2010 at 6:14 am


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