ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Al otro lado del plasma

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Corral de Almagro


No sé si es una percepción mía, si es el color de los tiempos que corren, o una simple verdad más de esas a las que nadie está dispuesto a dar categoría de existencia. Se ha celebrado una representación teatral en clave de tragicomedia en uno de los teatros más caros del mundo situado en la carrera de San Jerónimo. Algunos periodistas – o perfiodistas – pugnan por meterle palas desfibriladoras a una clase política catatónica y vegetal que a nadie importa, que cada vez está más de espaldas a la realidad que dice representar, en una cantinela ya insulsa y sin apenas fuerza.

Constatado el hecho de que no saben gobernar – no sólo en España., pero especialmente en ella -, ni opositar, descaradamente demostrado que el único fin que les mueve no es ni la bondad, ni la justicia, ni el bienestar de sus ciudadanos sino su simple perpetuación como clase rémora, este tumor maligno que nos ha salido en la chepa demuestra una vez más hablar otro idioma, pisar otras nubes y formar una microsociedad que está por encima de las cosas que nos importan. No es una democracia hecha para que el pueblo elija y decida, es una democracia hecha para que sean ellos los que tengan a su alcance las herramientas éticamente correctas para manejar sus hilos de autarquía.

Cuando afortunadamente ZP decidió no ir a ver la final del mundial in situ, cuando estaba a punto de suceder uno de los hechos históricos para España más importantes de su Historia – desde el punto de vista del ciudadano real y de carne y hueso, como ha quedado patente estos días, – cuando RJ ni siquiera se planteó el ir., y cuando nadie del gobierno – salvo el Portachapas (o Cuelgamedallas) del secretario de Estado para el deporte, que al menos allí estuvo –mira que me cae gordo – a ninguno le pareció oportuno sentir su destino de representante del pueblo, y cuando la excusa que pusieron era que estaban preparando concienzudamente el Debate sobre el Estado de la Nación – o sea, estudiándose el jodido libreto de su actuación -, uno se da cuenta de hasta qué punto les importamos, a poco que uno analice para qué cojones ha servido dicho debate.

No es una democracia hecha para que el ciudadano decida. Y existen dos clases de mayorías: la mayoría platónica numérica de tipos neutros y sin rostro que se llaman diputados, y la mayoría real sensible y fenoménica de la gente con las banderas de España en la calle pidiendo a gritos unidad, fuerza, confianza en sí mismos y futuro: ¡¡no se vio ni un águila, ni una bandera con franja morada…!! Los tocapelotas extremistas estaban en casa sobreviviendo a base de valium y tranquilmazín, mientras la gran mayoría, la gran mayoría votaba por aclamación y señalaba el camino ignorado por estos tronchos de rostro apagado.

Pasó con Miguel Blanco algo similar hace ya muchos años… el pueblo en la calle sin adscripción política votando a gritos… Aquello se olvidó, lo olvidaron, lo hicieron olvidar. Y pasará con este triunfo deportivo, al que acallarán con dos decisiones difusas y aguachirladas de algún tribunal simbiótico, con dos salidas de pata de banco de algún iluminado botarate de boca caliente y con el encogimiento de hombros de tirios (izquierda) y troyanos (derecha).

Es de vergüenza contemplar cómo hay dos mundos claramente diferenciados: los terrenales que guardamos en el corazón cosas sobre las que ni nos consultan, ni les interesa consultarnos, y ese Olimpo de club divino con Ganímides sirviendo copones de néctar en mitad de una farra orgiástica, martes con banderas difusas jugando al ajedrez con Zeus, afroditas contoneándose, dioses panzudos y adormilados y periodistas con alitas en los tobillos, – a lo Hermes – sirviendo de altavoces de esta homérica partida de backgammon.

Es posible que España vuelva a perder una oportunidad histórica. Es posible que la democracia vuelva a colocarse el galón de menos malo de los sistemas políticos. Y es posible que a mí esta clase política, como cada vez a más gente, me siga pareciendo algo inútil, anacrónico, que sólo existe al otro lado del plasma.

Ariovisto, socio fundador del U.Ap.I (Unión de Apolíticos Inducidos)

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Olimpo Griego

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Written by ariovisto

14 julio 2010 a 8:10 am

Publicado en 1. Reflexiones

6 comentarios

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  1. Hola Ariovisto,
    ¡Y lo que nos hemos ahorrado en viajes oficiales! ¡Y no haber robado protagonismo a los héroes! Un detallazo por su parte!! 🙂
    Lamentablemente me temo que todo va a seguir igual. Poco a poco se irán guardando las pocas banderas que queden y los del club divino seguirán intentando desmembrar el país…
    Dos besos!!!

    saporima

    14 julio 2010 at 9:43 am

  2. Mundos distintos y distantes los del pueblo y los prebostes. Los primeros se tienen que contentar con meter un papelito en una urna cada cuatro años; los segundos tienen el privilegio de meter la pata todos los días.
    Me quedo con la Nacional, Iniesta y el beso de Iker y Sara. Eso sí es España.
    Abrazos imperiales.

    milnaciones

    14 julio 2010 at 7:51 pm

  3. Hola Ariovisto,
    Smokies – “Garden Party”
    Una canción muy agradable… relajante… 🙂
    Dos besos!!!

    saporima

    14 julio 2010 at 10:47 pm

  4. Hola Ariovisto,
    “Is there anybody there?” – Scorpions
    Para mí éste es uno de esos casos en los que la letra enriquece mucho a la canción. Después de leer la letra la canción no vuelve a ser la misma.
    Dos besos!!!

    saporima

    16 julio 2010 at 5:23 pm

  5. Yo no sé qué hay al otro lado del plasma… sigo con la tele de tubo. Y como no veo más que series y películas, cuando las echan, para mí los políticos solo existen al otro lado de la antena de radio.

    No te hagas muchas ilusiones, pero los no políticos somos igual de gilipollas que los políticos. La diferencia es que unos trabajamos para vivir y los otros mienten y encabronan para vivir. Pero por lo demás, los mismos estúpidos.

    dicybug

    16 julio 2010 at 7:05 pm

  6. ¿Viste el debate del estado de la nación? ¿Y qué puñetas debatieron? Si todos sabemos que la nación está en un estado lamentable…

    A mí me alegra que no fuesen a la final del futbol ni ZP y Rajoy. ZP es un gilipollas y Rajoy es un cenizo. Seguro que si llegan a ir, los futbolistas se desaniman y pierden.

    variablex

    18 julio 2010 at 5:22 am


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