ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Detalles…

La descripción es una técnica narrativa – una tipología textual – que siempre ha sido imprescindible y es complemento vital para los grandes best-sellers de las novelas actuales y de los clásicos. Los menos dados a leer, aquellos que no han adquirido el advanced level, las rechazan, se saltan las páginas en las que “no hay diálogo” o “no pasa nada”. Sin embargo, la descripción suele ser crucial test para saber hasta qué punto uno se ha metido en la lectura y anda oliendo la ropa de los personajes, o por el contrario, está leyendo la novela a disgusto, preso de desazón, con una prisa estúpida y deseando llegar al final para ver el desenlace, en el mejor de los casos, o porque apostó una cena con algún amigo que la leería o, al menos, poder fardar de que lo hizo. Cuando eso pasa, lo mejor es aplaudir con las tapas.

La técnica descriptiva tiene sus modalidades. Se crean espectaculares “zoom” descriptivos. Podemos partir por ejemplo, de las nubes que sobrevuelan un espeso bosque, y acabar en la madriguera de una ardilla color canela que tiene un pequeño rasguño en la pata derecha, provocado por algún cepo mal apostado. No se sabe si la novela acabará narrando la muerte accidental de un cazador que pisó su propio cepo al no saber colocarlos. O si tal ardilla será recogida moribunda por una niña coja. Podemos partir, a la inversa, de un ojo azul precioso de una joven, que mira por la ventana translúcida de una vieja torre, persiguiendo el galope de un joven a caballo, que se perfila en una puesta de sol, serpenteando un camino de álamos plateados, con un coro de ladridos de perros. Si la pupila se nubla, el joven no volverá; si la pupila tintinea, el joven a caballo volverá a besarla de nuevo la puesta de sol siguiente; si el párpado se cierra, alguien duerme en su cama, a sus espaldas.

Se pueden hacer planos generales. Batidas de derecha a izquierda, de arriba abajo. Descripciones físicas –naturalistas y crueles -, descripciones complejísimas psicológicas y omniscientes que nos desnudan al personaje hasta acabar forrados nosotros mismos por su pellejo de tinta. Descripciones llenas de pistas claves, sin las cuales jamás entenderíamos el desenlace posterior de un gesto, de una mano caída… Las descripciones del carácter del personaje (“etopeyaDel lat. ethopoeia, y este del gr. θοποιΐα).) son cruciales para manejarnos luego con las cadenas de causa – efecto que nos esperan al volver las páginas, sin cuyos detalles no entenderíamos nada. Incluso si el tipo o la tipa en cuestión es gorda, fea, contrahecha, esbelta.. (“prosopografía (Del gr. πρόσωπον, aspecto, y -grafía)) Y luego está el retrato, la caricatura… y la indispensable topografía (Del gr. τόπος, lugar, y -grafía).que es la que se centra en el paisaje… Y así todo un ensayo eterno…

Recuerdo disfrutar con las descripciones de La Regenta de Clarín, o con Los Pazos de Ulloa de doña Emilia Pardo… por poner dos ejemplos significativos de buena literatura de la particular tendencia naturalista del Realismo español.

Cuando yo ando por la calle o camino con alguien proceso datos descriptivos. Infinitud de ellos. Gestos, voces, muecas, tics, voces, chasquidos, muletillas, maneras de andar, forma de descolgar las manos, abertura de los pies al andar, maneras de subirse las gafas por el puente de la nariz, el movimiento de las lengua, las cejas, los hoyuelos de las mejillas, el pelo… Me informa tanto la inexpresividad como la expresividad de algo o alguien. Observo a mi gato, por ejemplo, como si fuera un quebrantahuesos al acecho. Proceso datos, hipotetizo sobre causas – efectos y me salen historias. Me quedo embobado con un crío intentando coger una moneda del suelo. O una joven que aprovecha el reflejo de un escaparate para comprobar su estado de atracción pro-líbido. O un anciano que busca el cupón de la ONCE en una cartera ajada, agujereada por una de sus esquinas y que sacó previamente del bolsillo de su camisa blanca con una fina raya gris que le regaló su hija por San José y con la que no hablaba hace años…

Tanto es así que a veces, cuando me enseñan una foto, lo último que miro son las caras de sus efímeros ocupantes. A veces dice más el dónde que el quién.

Observar es un hobby bastante atractivo. Somos personajes que nos hemos liberado del folio de papel y sacudido la ligera capa de tinta. Nos hemos liberado de nuestros tiranos cpis (character per inch) y andamos en catedrales descriptivas, en templos de palabras convertidas en tres dimensiones, sorteando causas y efectos: alucinantes, preciosos, horribles, decepcionantes, increíbles…

Reconozco que, a veces, lo más divertido es ver el fracaso y el despropósito que el violador caos hace sobre mis ingenuas y empíricas cuestiones de hecho, colgadas por las pinzas de la causa y el efecto. Es divertido equivocarse.

Al parecer, soy un poco búho. Lo observo, lo miro y lo proceso todo. Pero disimulo, si no fuera así, me tomarían por un lunático o por algo peor…

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Written by ariovisto

25 septiembre 2010 a 8:09 pm

Publicado en 3. Literaria

5 comentarios

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  1. Hola Ariovisto,

    ¡¡Qué chulada de post!! Me ha encantado!!!

    El trozo del ojo azul siguiendo al chico por el camino de álamos plateados y las distintas situaciones posible en función de qué hace el ojo es encantador.

    La estructura del post me ha parecido genial. Un enlace perfecto entre las descripciones en literatura y tu forma de ser.

    El párrafo que empieza con “Observar es un hobby…” es soberbio.

    ¿Te equivocas a menudo? Lo dudo… 🙂

    Dos besazos!!!

    PD1. Hoy tu texto ha tendido puentes hacia tres intensas historias (La Regenta, Los Pazos de Ulloa y el Retrato de Dorian Gray) y he seguido paseando atravesando cada uno de esos puentes. Recuerdo haber estudiado La Regenta en el colegio, su argumento me ha resultado familiar. Pero nunca he sabido de qué iban “Los Pazos de ulloa” ni “El Retrato de Dorian Gray”. En la librería de mi abuelo estaba ese libro de Oscar Wilde. ¡Cuántas veces habré visto ese lomo! Recuerdo haberme preguntado de pequeña de qué iría. Me ha sorprendido el argumento. Me suena vagamente que mi padre alguna vez hace mucho mucho tiempo mencionó la palabra homosexualidad cuando hacía referencia a ese libro y a su autor. Me ha encantado saber al fin de qué va. En cuanto he visto el vídeo he sentido el deseo de saber más. 🙂

    Y he descubierto también que Oscar Wilde escribió “El Príncipe Feliz”. ¡Con lo que me gustaba a mí ese cuento de pequeña! Teníamos una edición preciosa. Un libro gordo con tres o cuatro cuentos en tamaño grande, con bonitos dibujos. Una historia preciosa y triste. ¡¡Y el “Ruiseñor y la Rosa”!! 🙂

    PD2. He aprendido una palabra nueva: “bovarismo” (“estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones y la realidad”). Ana Ozores… 🙂

    ¡¡Qué rato más agradable!! Gracias!!!!! 🙂 🙂 🙂

    saporima

    25 septiembre 2010 at 11:40 pm

  2. Es bueno observar. Tomando nota de todo se aprende de lo que hay que hacer y lo que es mejor dejar correr.
    No obstante, cada vez hay menos cosas que me llaman la atención; soy algo así como un “voyeur” en estado de prejubilación. Mal asunto; los años pasa facturas y van quitándonos esa capacidad de sorpresa que adornan nuestro amanecer de la vida.
    un fuerte abrazo.

    Emperador

    26 septiembre 2010 at 8:03 pm

  3. Hola Ariovisto,

    “Spread a little joy” – Life-Size Humans

    “Spread a little love today
    Spread a little love my way
    Spread a little something to remember
    Spread a little joy and see
    Need a little happiness to be
    Living the life with me
    Spread a little joy and see
    Need a little happiness to be
    Living the life with me”

    ¡¡Qué dulzura!!

    🙂 🙂 🙂
    Buenas noches!!!

    saporima

    26 septiembre 2010 at 11:34 pm

  4. Yo soy de los que leo las descripciones en las novelas con todo detalle, pero siempre después de haber visto 3 ó 4 documentales de La2…

    Bueno, la verdad es que alguna vez las he leído por encima… y en algún caso hasta me he preguntado para qué co-ones me estaba contando el autor todo aquello. Supongo que si vas al grano el libro se te queda en dos páginas, claro. Sería como algunas películas de acción en las que quitando las persecuciones de coches, la cosa se queda en 10 minutejos (curiosamente siempre los del principio).

    dicybug

    27 septiembre 2010 at 3:45 pm

  5. Ése ya lo he leído. Es de los que me gustan, de los que una vez empiezas ya no puedes dejarlo y te lo lees de un tirón.

    dicybug

    27 septiembre 2010 at 11:41 pm


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