ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Ecopolítica

¡Ánimo, Japón!

El ecologismo es algo importante. Yo creo en el ecologismo, pero creo en el “intra-ecologismo”, es decir, el ecologismo de cada uno. El ecologismo libre e individual sin ortodoxias, ni fanatismos, ni papanatismos. El “macro-ecologismo”, el que se inventa cambios climáticos –los haya o no -, el que perjudica al ser humano por salvar un ser no humano, el que condena al regreso por salvar un pato; el que se forra a costa de las donaciones de gente cargada de buenas intenciones, o el ecologismo con adscripción política, es decir, la ecopolítica, yo en ese ecologismo no creo, eso es lo que ya he oído calificar como “ecologeta”.

Y es que, como hemos comprobado a lo largo de la Historia, las buenas ideas del ser humano se corrompen cuando dejan de ser ideas y se convierten en actuaciones donde éste consigue cogerle las riendas y meter las manos. Por ejemplo, el sentimiento religioso y la necesidad de trascendencia que siempre ha tenido el Hombre, pronto fue retorcido y repulido con treinta y tantas (mil) religiones, pare venir a decir todas básicamente lo mismo. Es el timbre o tono de color cuando llega le bípedo cabezón, cuando las cosas se empiezan a complicar.

Obviamente, y como en casi todas las facetas de cualquier actividad humana, descerebrados hay en todas partes, pero por lo general el hombrecito de a pie, la mujercita de a pie, solemos ser bastante ecologistas, y solemos tener bastante respeto por nuestro entorno sin necesidad de llegar a lo aspaventoso y exagerado del macro ecologismo ni a tener que vestirse el suntuoso hábito de camuflaje ecolo-guay. En cuanto a los grandes enemigos de la Naturaleza, sinceramente, ahí, ni el hombrecito ni la mujercita de a pie, podemos hacer muchas cosas. Podré reciclar en colores, podré no ensuciar ni la montaña ni el mar… pero el CO2, los Fosfatos y Polifosfatos, y toda la mierdanga de venenos que se generan bajo la responsabilidad de mi absoluta comodidad… contra eso no puedo hacer nada, ni, en el fondo, quiero.

Estar cómodo es caro. Vivir en el siglo XXI es caro y sucio. Los cavernícolas amigos de Hugh y su cachiporra, esos manchaban poco, claro… pero también se limpiaban el susodicho con hojas de limonero, y en invierno con cantos… rodados… sin aristas…

El terremoto de Japón – aprovecho para dar ánimos a esta gente y solidarizarme desde mi humilde balconcillo, aunque a estos, los japoneses, no hace falta animarlos mucho, ellos ya saben de estas cosas… y cosas más fuertes que 8’9 Richter les han caído del cielo, se animan solos y saldrán de esto, vamos si saldrán – ha abierto un debate que durará lo mismo que un regaliz en la puerta de un colegio. Los ecologetas se han apresurado a desenterrar su cantante ruso de ópera favorito que es Chernobyl y ya estamos metiendo miedo a la gente para que abomine de la única alternativa que existe – de momento – en este mundo al jodido, provoca guerras y esclavizante petróleo: la energía nuclear. Sacan el sexto jinete del apocalipsis que es la radioactividad y lo pasean vestidito de muerte para que los niños de mala conciencia se les arrugue un poco y queramos volver a las lascas y el pedernal. Sobre todo en España, donde si leemos los titulares de la prensa dominical, uno se hace una idea de lo que realmente le importa a esta gente los japoneses, instalando el debate en lo que les mola, lo ideológico, y aún si cabe más grave, en lo ideológico ecológico: o sea la ecopolítica que decía antes. Los muertos, los desaparecidos, el desastre económico, sí, hombre, alguna columnita caerá, pero el titular.. “Desastre Nuclear en Japón…” ¿Nuclear? Yo pensaba que el desastre era humano…

Y también se apresuran a decir que se ha abierto un debate en toda Europa… ¿Debate? ¿Se refieren a que no hay nada más seguro que una central nuclear? Habida cuenta que ¡¡han aguantado un terremoto que ha rozado el desastre total!! ¡Yo quiero que mañana me construyan una casa los mismos arquitectos!

Si alguien tenía alguna duda de si la energía nuclear era segura o no, este terremoto marca un antes y un después en la historia de la seguridad de las Centrales Nucleares. Son súper-seguras. Si son capaces de aguantar – al menos la estructura metálica donde se guarda el combustible- a “veinte minutos” de un epicentro de 8’9 o 9 en Richter-.. en España que el terremoto más grande, cuando hay alguno, apenas llega al 4 o al cinco… las deberíamos estar construyendo como churros…

Los ecologetas creen que los japoneses intentan enfriar el núcleo para salvar algunos patos o especies de ruiseñores que anidan en el Fujiyama… – incluso a ellos mismos – pero lo que no saben es que están intentando enfriar el núcleo para ponerla a funcionar de nuevo cuanto antes… no creo que los japoneses estén pensando, después de esto, en volver a conseguir energía frotando una maderita con otra y luego soplar… no están las economías para experimentos…

Aquí en la tierra de la carísima inutilidad quijotesca, de los molinos de viento y la hojalata reflectante, somos tan “franciscanos” que abrimos el debate de la energía nuclear… ¿el debate? ¿Qué debate, sino el político… otra vez.. otra jodida vez…? La demagogia sí mata patos, llena de alquitrán la productividad de un país y contamina el posible despegue económico. Mientras, a frotar maderitas y a pagar a precio de oro el kilovatio… ¡qué verdes somos… o estamos!

Tal vez si los que se consideran súper-mega-ecologistas pagaran ellos solitos los impuestos y los altos precios y costes de esta ecología de señoritos (como hace el que fuma y el que conduce con lo suyo: si quieren energía “limpia” que se la paguen)… abrían menos debates, y cerraban más la boca… y así, de paso, no se les mete nada de plutonio por ella…

Nipú Tokaso

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Written by ariovisto

14 marzo 2011 a 8:54 am

Publicado en 1. Reflexiones

2 comentarios

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  1. Básicamente estoy de acuerdo. Pero no creo que “la gente de la calle” sea ecologista, ni que tenga grandes virtudes. Por cada uno/a que cuida los espacios naturales, por decir algo, encuentras como mínimo a otro/a que no tiene ningún problema en dejar todo tipo de basura por ahí desperdigada.

    dicybug

    14 marzo 2011 at 5:53 pm

  2. Yo tampoco soy ecologista, salvo a título particular.

    Los científicos que saben de ecología son unos señores expertos y licenciados que se llaman ecólogos,
    Y un ecólogo es a un ecologista lo que un sociólogo es a un socialista.

    Abrazos.

    Emperador

    17 marzo 2011 at 6:47 pm


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