ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Mentiras “político-piadosas”

A veces lo pienso….

La mentira se ha instalado con la categoría de virtud. Ya decía Lenin que la mentira puede ser un arma revolucionaria (al menos dicen que la dijo, y si dicen que la dijo es que seguramente la pensó, y si no la de “un mentira dicha muchas veces puede convertirse en una gran verdad”, que esa sí es suya). Los ciudadanos no terminamos (terminan, porque yo ya tengo el culo pelao de las trolas socialistas, que sólo se creen los embusteros que los votan) de hacer caso de las connotaciones y la profundidad de esta sencilla pero terroríficamente fascista frase. Las consecuencias negativas, altamente nocivas y profundamente nefastas de asumir como normal que un mentiroso domine los hilos en una democracia nunca son sopesadas ni calibradas con la seriedad y contundencia que se exigiría ante su gravedad. La mentira campa por sus respetos y se contonea vacilándole al resto de virtudes sociales a las que les toca agachar la cabeza en señal de reverencia porque, tristemente, quien no se mete en el juego del embuste y la marrullería no sirve para político. La política ya hace gala de ser el arte del embuste, Ya no hay ética que la resista ni conciencia que la denuncie. “¡Qué bien miente! Lo votaré…”

La idiosincrasia española se lleva muy mal con que le den correa. Al español hay que atarlo corto porque a poco que nos comparemos con cualquier país nórdico o sajón, saltan las diferencias que acercan nuestro carácter al mundo mercader greco-fenicio. La democracia le sienta al español como aquel tonto que se pone el traje de su hermano pequeño, los pantalones le están por el tobillo y encima se ha abotonado mal la chaqueta y la lleva manga por hombro. Esa es la imagen de la democracia española. Lejos quedó atrás esa “incipiente” democracia de los años 80 que “exportaba” transición. Aquella “joven democracia española” ya no se puede escudar en su bisoñez. La democraciona española, camino de cuarenta años, es ridícula y no tiene parangón con ninguna otra salvo que nos vayamos a las italias, o grecias o Balcanes… Desperdiciada, mal aprovechada, secuestrada…, la democracia sólo ha servido para que mentir sea democrático porque así lo quieren todos los españoles que votan y votan y vuelven a votar sin importarles que un atajo de mentirosos les mienta sistemáticamente.

La mentira puede ser un arma revolucionaria puesta al servicio de la causa socialista. Igual que fusilar zares, violar monjas, robar propiedad privada… Cosas que pasaron… y que la gente no sabe que pasaron porque les han mentido, o se les ha olvidado o han querido olvidar. Mentir es bueno. Mentir define a la persona progre porque está por la causa. Se pone en juego dicha habilidad de mentir. Con tal de “exterminar” las ideas opuestas a la causa revolucionaria – (causa que se exangosta en el fondo de los bolsillos de estos obreros de Armani que incluso engañan al bobo de izquierdas que los mantienen) es lícito mentir:

– Caso faisán / Caso GAL

– ERES andaluces

– Negociación con ETA

– Pacifismo

– Que el paro bajará el mes que viene

(mentira que se actualiza cada primero del anterior)

– No tocarán las pensiones.

– Hay cadenas de TV de extrema derecha.

– “No me quedé sentado delante de la bandera de EE.UU.”

Y un largo etcétera del que hay incluso vídeos…

Pintorescas tertulias televisivas donde personajetes parásitos alardean de ser mentirosos, hasta el extremo de que el mentiroso socialista, embebido por el profundo desprecio y la homofobia que siente por su adversario de derechas, convierte su mente en una compota pastelosa de verdades y mentiras y acaba normalmente por no saber lo que está diciendo y opta por gritar, interrumpir y no dejar hablar, porque sus argumentos se diluyen. Ni escucha ni le interesa lo que le puedan decir. Le da igual. La verdad de su mentira prepondera. Ante esta miasma – altamente contagiosa y lo digo porque no he visto a los del PP con trajes de NBQ, a los que parece que les va el rollo por la parte que les toca o les pueda tocar – frases tan de alto copete y tronío como “los españoles no se merecen un gobierno que les mienta” adquieren un tono de cierta venganza bíblica, porque pienso que los españoles sí se merecen un gobierno que les mienta… y lo que es peor, ellos lo saben y en ello se apalancan. Si España es de izquierdas, y la izquierda propala la virtud de mentir, España vive feliz bajo el imperio de la mentira y está dispuesta a que le dé lo mismo el tiempo que haga falta. Que nadie arquee las cejas en señal de sorpresa antes los resultados de las elecciones generales del año que viene… tiempo al tiempo…

Estamos abocados a una suerte de nihilismo político, donde la mentira ideologizante (de izquierda y de derecha) está prostituyendo la realidad hasta extremos preocupantes. Las cosas ya no son lo que son si no dependiendo de en qué bando estén. Hasta un plátano puede estar más malo si el tendero es de una u otra tendencia política, el agua puede estar más o menos mineralizada en función de la comunidad autónoma de la que venga, por no citar el arte, la literatura… El español sabe que esto no es una broma. Perdida la esperanza de que este PP entre con la guadaña y el salfumán, urge trascender esta realidad social que nos come hasta las médulas, que en todo nos contagia, que nos enfrenta y que nos paraliza el desarrollo económico. Urge – si Nietzsche hablaba de superhombre – la figura del “superciudadano” (jejeje) que supere este páramo y abra nuevos caminos de regeneracionismo y sentido común en la Historia de sus conciudadanos. O eso, o repantigarse en un huequecito del sillón de la mentira que, no lo niego, no deja de ser una opción… que se lo lleven calentito, pero que me dejen tranquilo.


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Written by ariovisto

5 abril 2011 a 8:00 am

Publicado en 1. Reflexiones

Una respuesta

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  1. Es un juego en el que lo único importante es ganar, Si ganas, si sacas votos, consigues poder y puedes colocar a los tuyos, organizar “ERES de reptiles” y construirte un hipódromo. Y si pierdes te quedas sin nada.
    Si te preocupa la gente que estás arruinando, matando o llevando al paro estás perdido. Si tienes principios éticos y no eres capaz de mentir con soltura estás perdido. Si tienes sentimientos estás perdido. Tienes que ser insensible a todo eso y centrarte en ganar, ganar y ganar. Y luego ganar, ganar y volver a ganar.

    dicybug

    5 abril 2011 at 1:35 pm


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