ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Legalitas legalitatum

¿O era Vanitas vanitatum?

Situémonos malévolamente en los siguientes supuestos:

Un ancianita pobre, paupérrima, misérrima, acaba de recibir u a limosna en un billete de 20 euros, pero en su azaramiento y euforia, al querer envolverlo cuidadosamente en su pañuelo, el billete se desliza cual hoja caduca hacia el frío asfalto del progreso. Un joven que viene detrás, pone sus nike último modelo encima y aprovecha que la anciana se aleja un poco para meterlo en el bolsillo de sus vaqueros.

Manolo el fontanero ha tenido que cerrar el negocio porque el ayuntamiento no le paga la instalación del aire acondicionado del polideportivo y la canalización u fuentes del parque de La Libertad que dejó niquelada para cuando las elecciones municipales. Ahora pide limosna en la puerta de una gran superficie, con un cartón escrito a rotulador: “Limosna para comer”, una tarde el Concejal de Obras sale de los Grandes Almacenes de comprarle un frasco de perfume de 180 € a su mujer, pasa por delante de él, lo reconoce y lee el cartel, pero decide no darle limosna y apresurarse a cruzar la calle.

Antonio y Felipe van a medias en un boleto de la Primitiva todas las semanas, pero se acordó previamente que todos los viernes noche, antes de echar el boleto para el sábado, se debería firmar un pequeño papel donde se renovaba el hecho de ir a medias para evitar malos entendidos, enfados o mosqueos previos o posteriores. Fallece la madre de Felipe el viernes a las seis de la tarde, éste tiene que ir al Tanatorio a ocuparse del duelo de su madre. Antonio echa el boleto sin tener en cuenta las vicisitudes de Felipe que no ha firmado el papel. Su combinación fija – hecha con cien mil ilusiones por ambos – resulta premiada con cuatro millones de euros. Antonio está en paradero desconocido.

Marisa sufre maltratos todos los viernes noche, cuando su marido regresa de celebrar que ha cobrado su paga semanal. La veja, la humilla psicológicamente, la agrede sexualmente, la golpea, la asusta, la encierra en habitaciones, le hincha los dos ojos, le parte el labio e incluso a veces llega a fracturarle algún hueso. Pero Marisa lo quiere y decide no denunciar a su marido (o lo que sea esto). Sus hijos salen y entran temblando de casa, pero Marisa no denuncia porque “lo haré cambiar”.

Cristian disfrutaba del clima mediterráneo en el paseo marítimo que recorre la dársena del puerto. Es la hora de la siesta. No hay nadie salvo un “yonki” pasado de coca que viene dando tumbos. En un traspiés, el yonki va al agua del puerto. Chapotea como puede, pero Cristian ve que el yonki se ahoga, pues ni siquiera acierta a saber dónde está. Cristian marca el 112 y avisa del suceso a la policía. No sabemos si Cristian sabe o no sabe nadar. Sólo se sabe que cuando la policía llega es para sacar el cadáver.

Señor Manuel Chávez, ninguno de los cinco supuestos anteriores es ilegal, pero sí los cinco profundamente asquerosos.

Señor Chávez, a ver si se entera de que para aprovecharse económicamente en la política de un apellido sin que resulte asqueroso, uno tiene que estar en una dictadura. Lo que no se puede es mandar a la gente al juez en una democracia para según qué, porque eso es servirse de ella para que las cuentas corrientes propias las dejen tranquilas.


Afortunadamente esta generación de esponjas ha tocado fondo, (o techo) y espero que los ideólogos de la socialdemocracia – si es que queda alguno sano – se lo anoten y se lo hagan ver. No pueden consentir ni un minuto de historia más que en nombre del obrero, el trabajador, y el socialismo, estos medren, caciqueen y mientan. Y si no, mejor para la derecha. Por mí… que sigan… ¡como soy un rojo de derechas! (“Semos” los mejores U.Ap.I.)

* Legalidad de legalidades vs. Vanidad de vanidades

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Written by ariovisto

8 abril 2011 a 7:32 am

Publicado en 1. Reflexiones

Una respuesta

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  1. A mí lo de “comisionista” no me parece que sea un trabajo muy honrado. Es como lo de los jueces conferenciantes que cobran un pastón por dar una charla que no vale nada. Estas cosas no están bien y solo están al alcance de las personas poderosas y sus familias.

    dicybug

    8 abril 2011 at 7:20 pm


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