ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Los murcianos y su barriga

Se les conoce como barrigas verdes. Son prominencias a punto de estallar, de sanidad extrema, macizas, aerostáticas y cuando alguien las toca se sorprende de su dureza diamantina. Son túmulos alimentados a base de longanizas, morcones, butifarras, blancos, michirones, tocinos varios, pasteles de carne, cuernos de merengue, torta de chicharrones y pan de cierva normalmente rematados con morcillas cocidas de fácil absorción, y exquisitez inaudita para quien no las haya probado, y regado con vinos jumillenses debidamente tuneados para la ocasión. Cuaresmáticamente irreverentes, en estas barrigas, cuando van a la playa, hay zonas a las que nunca llega el sol, adquiriendo en su corola central un tono moreno rojizo color sobrasada… No es rara la ocasión en la que un murciano junta las tres comidas – almuerzo-comida y cena- y se levanta de la mesa de noche para ir a dormir exclamando un abotargado “la virgeng” (hipernasalizando la nasal última)

En este mismo informe se adjunta que las mujeres murcianas son las que tienen una tasa de colesterol en sangre de las más altas de España. Ea… en la salud y en la enfermedad, ¿no?

De lo que no hablan en esos informes es de que los murcianos son también los seres más felices de la tierra, los de sonrisa más franca, los de saber sacar partido a las miajas y miajicas de buenos momentos que en estos tiempos de tribulación escasean; orgullosísimos de sus costumbres, de su gastronomía y de sus raticos en las barracas, vendrá cualquier ciclao de la salud y andará con paridas de la nueva religión esta que llama desprecio a la dieta mediterránea a lo que la Iglesia ha llamado toda la vida “gula”.

En esta sociedad de alpargata, caucho, alpiste y fibra, la salud amenaza con convertir al ser humano (omnívoro, no granívoro) en un ser tristón y precocinado; en este particular Guantánamo de privación sensorial del gusto, afortunadamente ya hay gente que se está dando cuenta de que la salud le puede ganar – con suerte vital y si no pasa nada antes – dos o tres años a la muerte, creando la eterna duda de quién cambiaría tres años de vida por sesenta de supervida.

La salud es un bien, no un dios. La salud es un medio, no un fin.

Vivir es una enfermedad mortal hereditaria. No sé exactamente qué sé logra superviviendo hasta los 110 amargado y sin apenas sabor en la boca. El más muesli-sano del mundo acabará criando malvas, de igual modo, aunque éstas sean malvas tristes, mustias y marchitas.

Pero, por supuesto… los domperfectos que andan dando por culo como cura viejo, satanizando todo aquello que produzca placer, que vivan pero que dejen vivir: no cerdo, no vino, no tabaco…. ¡Que os den morcillas!


¡Arriba las barrigas verdes, y viva Murcia!

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Written by ariovisto

13 abril 2011 a 12:24 pm

Publicado en 1. Reflexiones

Una respuesta

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  1. ¿Es un autorretrato?

    Supongo que al igual que en los troncos se puede saber la edad haciendo un corte y contando los anillos de panceta…

    dicybug

    13 abril 2011 at 3:31 pm


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