ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Ni un paso atrás…”¡Sus, Saltá…!”

Las consecuencias de un sistema educativo nefasto tienen como ventaja para quien lo perpetra que la responsabilidad caduca, y que para cuando alguien se pregunta qué o quién promovió tal o cual sistema educativo, el mal está hecho, el dinero está ya desperdiciado, y las buenas intenciones lo emborracharon todo, y las cuentas corrientes de los bienintencionados pedagogos o políticogogos ( o – gogós, como queráis) más que saneadas y vitalicias.

Haciendo una parada – y fonda – que nos permita enfriar las neuronas un instante, pocas cosas, por no decir ninguna, de las propuestas que nos trajo la modernidad de tanto canto de sirena de principios de los ochenta ha servido para mucho en este país salvo para deshumanizarlo, empobrecerlo económica y culturalmente y habilitar la táctica del disfraz. España optó por fingir que era un potentado ricachón, cuando no pasa de ser, si acaso, el país más rico de África.

Sería una cosa de café – o de siesta con pijama, padrenuestro y orinal, que diría el de Iría Flavia – de esos cuya sesión se levanta a las siete de la tarde andar en las ventajas que nos trajo Maastricht, – esperemos no echar de menos con la crisis actual los cientos de miles de cepas arrancadas, de vacas sacrificadas, de campos en barbecho y de olivos arrancados… ¿os acordáis de aquel orondo comisario europeo con aires de papá Noel que andaba a la greña con Loyola de Palacio?¿Flint, Flicht, Flick..? – el ingreso en el euro, las políticas de discriminación positiva – ahora se le llama así al ventajismo – con las autonomías, que han supuesto el mayor desastre de despilfarro, las políticas de inmersión lingüística, los “ajustes” en los órganos judiciales, y, por encima de todo y porque de eso intenta ir mi reflexión, la abolición del plan educativo del 74, y el cambio por este bodrio de corte anglosajón que nos ulcera que es la LOGSE (Ley Orgánica para el Ganado Secretamente Estabulado). Aquellos felices EGB, BUP y COU… de gente estudiando con las cosas medio claras…

Los profesores que “trabajan” y que realmente defienden con su currículum lo que es evidente, esto es, que se trata de una profesión vocacional en el 95% de los casos, pocos de estos están cómodos con el patio de Monipodio educativo que domina en la actualidad. Cada vez son más las voces que claman contra este miasma de ideas contraproducentes que no tienen otra justificación que la brillantez por postmodernidad. Cada vez son más las voces de profesores comprometidos – no con su sueldo, sino con su vocacional profesión – que reclaman passis manibus el daño terrible que está haciendo en las nuevas generaciones el destierro del humanismo, las letras, la reflexión, en una palabra, la formación de unos individuos lanzados a la sociedad como botellas de coca-cola desde la cinta transportadora al camión. Modelos en serie, fabricados de serie, sin más horizonte que el facilismo mamado en casas y escuelas. Modelos en serie sin otro horizonte que la rentabilidad de aquello que estudian. Sólo está “in” aquella carrera que me genere un bienestar en razón inversamente proporcional al esfuerzo, que aparte de un brochazo todo aquello que no sea convertible en dinero, dejando al margen la formación como individuo libre, como persona capaz de tener un juicio propio nacido de la conjunción crucial de mi forma de ser y mis circunstancias – que diría Ortega -. Tú ya no tienes circunstancia que no sea futuro, futuro, futuro…. Mercachifles ex cátedra, feriantes de oposición mal ganada, vendedores de humo en temarios sosos, empobrecidos, sesgados, mal dados, no vividos, vomitados cuando no defecados, cuyas mentes privilegiadas están más pendientes de las pagas extras y las vacaciones que del futuro de estas pobres víctimas que se estampan contra el futuro irremediablemente. Nadie se para un punto en hacerles reflexionar sobre el pasado, y aligeran el paso por el presente para venderles un futuro que no existe. Las enseñanzas secundarias y el bachiller son una fábrica de autómatas que darán vueltas eternamente en una Universidad convertida en parque temático, donde a poco que se esfuercen y pongan cuatro piscinas y toboganes, será una Aqualandia más: el plan Bolonia, ya recomienda y advierte el factor +50 de cremita solar, para el césped de los Campus y no tragar mucha agua cargadita con cloro de tanto “desinfectar” los temarios.

La crisis, la peor crisis de la Historia de nuestro país desde los tiempos de Curro Jiménez, o desde que Don Quijote daba charlas a los cabreros por Sierra Morena, se adereza con un alumnado programado para ganar un dinero que no está por ninguna parte. Carreras llenas de rentabilidad, desalmadas, euroízadas, mercantilizadas, con el objetivo único de ganar dinero, de convertir a nuestros jóvenes en auténticos sharks de moqueta, malévolos brokers de la nada… ¿Dónde se piensa que va una sociedad que no piensa?

Si se deja de pensar, se deja de pensar. Porque pensara Sócrates o Séneca o Ibn Rush (Averroes) o Meng Zi (Mencio), o Descartes o Einstein, – la genial Martha Nussbaum, a la que hay que leer, o porque creamos que conservando sus pensamientos en la naftalina de las bibliotecas, es una estupidez creer que ya tenemos bastante con su legado `pintoresco y divertido. Cambiar una pila triple A por un corazón, llenarnos el cuerpo de teclas y de funciones y convertir nuestra cabeza en un coqueto display de calculadora no trae nada bueno.

La ausencia de pensamiento crítico, la ausencia de humanismo, la ausencia de valores cercanos a lo que realmente somos, es decir, animales racionales, trae por necesidad y gravedad la victoria de la animalización. La animalización trae como consecuencia el desorden, la exigencia sin sentido, la necesidad de que sea el caos el que gobiernes, la falta de respeto por las leyes, la manipulación, la politización… la estupidez.

Los más que cuarentones que oímos las reivindicaciones de los llamados indignados y nos llevamos las manos a la cabeza – o nos partimos el culo con ellas – no nos damos cuenta que entre ellos y nosotros hay un abismo llamado “plan de estudios” que hace que lo que para nosotros son estupideces de persona medio retrasada, para esta gente de nueva hornada de sistema defectuoso, estas piezas con fallos del sistema, son el nuevo evangelio que les lleva a odiar un sistema en el que no encajan. Si queremos que una pieza de un Skoda funcione en el Ferrari de Alonso… A las generaciones más tardías se nos queda la misma cara que a Víctor Frankenstein… que acabó por no entender nada y arrepentirse de lo que había creado.

Y quien haya visto en cine o leído la genialidad de Mary Shelly, ya sabe cómo termina la historia, y por estas realidades ya se le está poniendo el ojo malo a la yegua. La estupidez y la ignorancia, cuando toman carrera, son muy difíciles de parar.

No hay peor cosa para una democracia que su deshumanización. Dejar que las no-personas campen por las democracias es su autodestrucción. Tiempo al tiempo.

Ni un paso atrás ni para tomar carrera… siempre hacia adelante… Así nos luce el pelo

Progresar no es siempre ir hacia adelante.

Menos si estás ciego, o te ciegan…

“Tío, éste es el paso más angosto que en el arroyo hay.”

Como llovía recio, y el triste se mojaba, y con la priesa que llevábamos de salir del agua que encima de nos caía, y lo más principal, porque Dios le cegó aquella hora el entendimiento (fue por darme dél venganza), creyóse de mí y dijo:

 “Ponme bien derecho, y salta tú el arroyo.”

 Yo le puse bien derecho enfrente del pilar, y doy un salto y póngome detrás del poste como quien espera tope de toro, y díjele:

 “¡Sus! Saltá todo lo que podáis, porque deis deste cabo del agua.”

 Aun apenas lo había acabado de decir cuando se abalanza el pobre ciego como cabrón, y de toda su fuerza arremete, tomando un paso atrás de la corrida para hacer mayor salto, y da con la cabeza en el poste, que sonó tan recio como si diera con una gran calabaza, y cayó luego para atrás, medio muerto y hendida la cabeza.

 “¿Cómo, y olistes la longaniza y no el poste? ¡Olé! ¡Olé!” – le dije yo.

 Y dejéle en poder de mucha gente que lo había ido a socorrer, y tomé la puerta de la villa en los pies de un trote, y antes que la noche viniese di conmigo en Torrijos. No supe más lo que Dios dél hizo, ni curé de lo saber.

(Fin del Capítulo I – El lazarillo de Tormes)

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Written by ariovisto

21 junio 2011 a 8:34 am

Publicado en 1. Reflexiones

Una respuesta

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  1. Al final estas cosas se pagan, pero como dices no las paga el que las diseña. Dentro de poco la ONU establecerá el derecho universal no solo a tener una carrera universitaria, sino a tenerla con matrícula de honor, ¡no sea que se traumatice el personal!
    En eso consiste la revolución progre: todos contentos con un título inútil. ¡Que nadie sea discriminado por ser un perro o por ser idiota! Y abandonada la propaganda solo quedará la realidad, que la mejor forma de promoción social de los menos favorecidos es la exigencia académica. Que si vales, se te reconozca. De otro modo solo el que pueda pagar una educación privada, la única con posibilidad de tener calidad, acabará teniendo la formación necesaria para optar a las mejores condiciones laborales.

    dicybug

    21 junio 2011 at 8:33 pm


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