ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

Universidad: de sumidero a negocio

      En los tiempos que corren a todo el mundo le urge sacar dinero. Son los tiempos del usurero, el avaro, el acaparador, el tiñoso… Todo el mundo debe empezar a hacer funcionar su mente para exprimir el euro hasta hacerle sangrar los más ínfimos céntimos de sangre bruselense o unión europeísta. No es de extrañar, por tanto, que, en tiempos de amenaza sombría de hambruna, como ya hizo nuestro paisano el de Tormes, el hambre empiece a afilar y agudizar el ingenio. Por eso, aquel espíritu casi sacro-santo de la originaria “universitas” (que hoy, al ritmo que va, no pasaría de localitas e incluso comarcalitas), aquellos templos de piedra adusta enverdecida por musgos y líquenes y adornada por tupidas madreselvas y enredaderas, donde faldeaban auténticos fabricantes de sabios, se está pareciendo cada día más y a más velocidad al famoso kwik-e-mart de Mr. Nahasapeemapetilon, Apu, para los amigos, el dueño del badulaque de Los Simpsons.

      Y eso parece la Universidad hoy: un badulaque… Los pobres profesionales de la enseñanza, antaño fabricantes de sabios y hoy a punto de convertirse en “au pairs“, se reciclan en cursillos anti-caos acelerados por mor de paliar la avalancha de “sisebutos” que se les avecina, presta a ser macarroneada a la “boloniesa”: con su tomatito, sus finas hierbas, sus cachitos de carnecita picada… ¡pobres! ¡carnecita picada!

        No tienen la culpa los profesores universitarios – que bastante tienen con disimular, ya que movilizarse por estas menudencias… otra cosa es que toquen el bolsillo, puesto que son los funcionarios que más horas realizan de Europa… ¿cantidad? ¿calidad? ¡pssst! los que más… – que harán de su capa un sayo, y luego torearán con el sayo el novillo – o vaquilla – que les toca lidiar en el trigésimoenésimo “flan” de estudios que nos imponen desde las Alturas. Al menos hacen lo que pueden de momento, que es aconsejar a los de segundo año que ni se les ocurra pasarse al plan Bolonia… ni de conia… Luego se colocan la armadura esa de plexiglás tan molona y deambulan por los pasillos ajenos a las necesidades reales de sus discípulos… (discípulos, jeje)

      ¿Quién coño habitará las alturas educativas? ¿Andará Baco sirviendo rondas y rondas de whisky de buen año entre una turbamulta de pedagogos de mente estrecha? Ningún plan de estudios ha sido mejor que su anterior, jamás, nunca en la vida dios… La gran pregunta, la pregunta por la que mis neuronas andan arrodilladas, cubiertas de ceniza mesándose los cabellos dendríticos y rasgándose las vestiduras peliculares nerviosas es: ¿por qué? ¿para qué?… ¿POR QUÉ? ¿A quién benefician estas mamarrachadas, estas cabezonerías que insisten en esquilmar la calidad educativa hasta dejarla en talla campo de concentración?

         La experiencia me ha hecho tener claro que, a nivel político o social, siempre que una cosa fácil no tiene una respuesta evidente esconde detrás dinero, pasta, guita, money, parné, plata… Siempre que se mueve un plan de estudios hay mucha gente a la que le llueve la pasta como si le hubiera tocado el sorteo del Oro de la Cruz Roja, por decir alguno… ¿y el alumno? ¿El quién? ¡¡Ah, el pagafantas!!

            Según nuestra Constitución… Bueno, ¿y a quién coño le importa lo que diga nuestra Constitución? Según el sentido común, la educación es gratuita… salvo que sea un negocio, entonces, si es posible, hagamos como hacen las compañías de móviles: saquemos el hacha de abordaje y sin miramientos, a la yugular: no es un alumno, es una cuenta corriente. Pronto, amén de que la Internet convierte al usuario universitario o foráneo en un eterno holandés errante navegando por páginas tan ficticias como el sentido común de quien las hace, llamaremos a una facultad cualquiera que sea y nos saldrá la famosa maldición…”Si quiere hacer una consulta sobre la Universidad, pulse 1… si quiere comprobar nuestra lista de éxitos de música clásica, pulse 2… para que en el último nivel del vídeojuego nos salga la voz de un simpático hondureño que intentará aclararnos cómo se llega a “Alumnado” para reclamar la Beca vigesimotercera que presentó el muchacho, ya entradito en años, porque le pilló a medias la licenciatura, el grado, y un trozo de (pizza?) Bolonia, y anda turuleto, que no sabe si está estudiando Derecho o Biología…. o incluso sentado…

         Ayer salía del dentista y me crucé con antiguo alumno. Todo resuelto y positivo me dijo que venía de una Erasmus (no es una tasca…eh) y que en quince días se iba a Londres (tampoco es una tasca) a hacer un máster. Claro parecía tener este muchacho que sin la Erasmus, y sin el máster en Londres (conviene venir con niebla sobre los hombros y hollín de Trafalgar square sobre el bombín), y sin aprender dos o tres idiomas y, por supuesto, largarse a Finlandia a trabajar, los años de estudio en la “uni” no sirven de nada. Y digo yo, ¿para qué estamos pagando el pastón que supone una plaza en una carrera? Al fin y al cabo, primero los profesionales se van a producir fuera, y segundo, o te “remasterizas” y te anglosajonizas o no eres nadie, salvo un mindundi con una carrerucha española… Lo más patético es que las Universidades europeas no son mejores que las españolas… y, por supuesto, no sus profesionales educativos…

          El sueño de mis neuronas es ver a los profesores universitarios, (tal vez a todo el colectivo de esta patética cadena de montaje) hipotético bastión de la intelectualidad española, montar un 15 M protestando por esta mierda de educación que nos están haciendo tragar a cucharetazos empalagosos y rancios de tapioca que hincha mucho el buche pero no que no alimenta nada… en vez de jugar al tancredismo y parlotear en sueco sobre recortes salariales y otras cosas de jaez tan trascendental.

         Dos mil once años para acabar con que “*quod Salmantica non dat… ¡te lo pagas!”


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* Las generalizaciones son siempre odiosas, pero tal como está el patio, necesarias.

  *”Quod Salmantica non dat…” (Lo que la Universidad no te dé…”) es una frase sacada del refrán latino “Quod Natura non dat, Salmantica non praestat” (Lo que no te da la naturaleza, hijo mío, no esperes que te lo de la universidad…)

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Written by ariovisto

15 septiembre 2011 a 5:35 pm

Publicado en 1. Reflexiones

2 comentarios

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  1. El estado paga aproximadamente el 80% de lo que cuesta que un alumno haga una carrera universitaria. Un alumno sin beca con su matrícula solo paga el 20% del coste de sus estudios. Las becas son otra historia. El estado ha decidido que no puede malgastar su dinero con alumnos que repiten y repiten año tras año. O estudian y aprueban o se les expulsa de la Universidad. Es posible que las cosas cambien. Quizá aquellos alumnos por los que no hubiéramos dado dos duros hace unos años no tengan más remedio que espabilar ahora. Quizá… O quizá todo sea inútil. Un cambio drástico de planes de estudio y metodologías que solo acaben en una dramática bajada de nivel para conseguir que un porcentaje altísimo de estudiantes no sean expulsados de la Universidad. Muchos no creen en esta reforma. Con razón probablemente. Pero… ojalá salga algo bueno de todo esto!!
    Dos besos!!!

    Buscando a Clara

    15 septiembre 2011 at 11:43 pm

  2. ¿Cuál es el porcentaje de españoles ricos y listos?

    España no es un país que se pueda permitir el lujazo de que todos sus jóvenes sean licenciados o graduados. Tal vez se necesiten más agricultores, más pescadores, más ganaderos y menos tornillos… y empresarios… en un país sin empresas…

    ¿Cómo Estado, te puedes permitir el lujo de pagar un 80% por alumno que acabará inservible e infeliz? A lo mejor sólo si se dieran plazas a aquellas carreras que garantizaran trabajo, incluso fuera…

    Muy caro. Cuando veo a senegaleses graduados en carreras grandes vendiendo collares por las playas…

    Dos besos!!

    ariovisto

    16 septiembre 2011 at 1:36 pm


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