ARIOVISTO

Blog que aboga por un urgente Regeneracionismo Intelectual

“Umanos”


    Mal debe andar la conciencia del ser humano para querer renunciar a ella de esa manera.

   Últimamente lo más “in” es ser lo más “extra”, para lo cual se cogen roles y paradigmas curiosamente antihumanos.

   La mujer renuncia a ser madre, porque parece ser algo retro y antiestético, (los niños del limbo no nacidos tiemblan al ver las cifras de mujeres en las universidades con expedientes brillantes*, – me pido turno en la hoguera, ya lo sé); el hombre a padre, porque es de patanes calzonazos, en este mundo de machotes sigue vigente la “talmúdica” ley del talión de “prometer hasta meter…. que ya trabajará ella…” mientras aumenta la esterilidad masculina a pasos agigantados; ambos a ser familia, inventando status sociales tales como “las parejas”, “mi chic@…”, como si reconocer la dualidad genérica biológica fuera un estigma; se aborta, o sea, se renuncia al instinto de conservación de la especie; se quiere más a un perro que a un niño, (gente que compara tener niños a tener yorkshires) o a una blackberry más que a un primo; se idolatra la egolatría, la soledad y la autosuficiencia, renunciando al grupo, a la “manada” y a esa característica de “ser social” con la que se nos bautizó desde los inicios; renunciamos a ser omnívoros, y lo de comer carne se lo dejamos a esos grandes depredadores de colmillos afilados, de alientos carniceros, inclinándonos por el mundo de la berza y la ensalada engañada… No se habla de trabajadores, pero tampoco de empresarios… ( ahora se les conoce respectivamente por tocapelotas y emprendedores) A la leche se le quita la nata y la lactosa, a la carne la grasa, al pan, el pan, al vino el alcohol… En definitiva, parece ser que el hombre y la mujer se sienten más humanos cuanto menos lo son. Ir contra natura… bajo la máxima “palos a gusto no duelen”.

   Me temo que cuando las antiguas y erróneamente olvidadas y relegadas filosofías cristianas decían que el hombre era más que un animal… no se referían precisamente a esto. Y tal vez prefiramos acabar siendo lo que somos, y no este invento híbrido de moda y publicidad al que estamos abocados a ser, indefectible e inexorablemente ante la estupidez de llegar a la misma meta que nuestro tatarabuelo el cavernícola: el hoyo.

   Una cosa es deshumanizarse… y otra es plastificarse, convertirse en un condón perfecto y estirado de sonrisa pintada y sabor a plátano químico.

   Voto por volver a las cuevas… ¿se viene alguien? (Alguna ya me habrá mandado…)

   Sonará horrible, será todo lo política y socialmente incorrecto… pero me temo que no deja de ser verdad. Somos una especie animal, no un cuento de un dios o cuatro promesas de un político trasnochado. o un castillo de fuegos artificiales de explosiones químicas de axones y neuronas. El progreso y la verdad no son hijos de la misma madre…

* Aunque hablo de tendencias, es justo reconocer que hay excepciones de madres especialmente involucradas y volcadas en la educación y disfrute de sus hijos aun teniendo expedientes brillantes. Tal vez las de mejores expedientes no sean la verdadera amenaza, sino aquellas imbuidas en la ignorancia, el paro y la desestructuración.

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Written by ariovisto

16 diciembre 2011 a 9:23 am

Publicado en 1. Reflexiones

2 comentarios

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  1. Una blackberry… no sé… pero un iphone!! Quién puede preferir un primo a un iphone??? 🙂 🙂 🙂
    Tu post me ha recordado a la manía que se tiene a veces por intentar defender que hombres y mujeres somos iguales en el trabajo. ¡¡No somos iguales!! ¡Claro que no! ¡Afortunadamente! Tenemos cosas peores que ellos y cosas mejores y trabajando juntos es cuando podemos llegar más lejos.
    Empeñarse en negar la realidad es absurdo. Supongo que muchas de esas mujeres de expedientes brillantes acaban descubriendo un día que se mueren por ser madres y relegan sus expedientes a un segundo plano. Y los hombres que valen la pena hacen igual.
    Aunque al final, la pregunta fundamental que hay que hacerse a uno mismo es: “¿soy feliz?”. ¿Soy feliz haciendo lo que hago? Si tengo una blackberry y un yorkshire y me siento feliz sin hacer daño a nadie, ¡que me dejen en paz!
    Dos besos!!

    Buscando a Clara

    16 diciembre 2011 at 10:53 pm

  2. ¿Soy feliz?

    Lo triste sería llegar a la conclusión que siendo un mono se sería más feliz.

    Tengo alumnos que dicen, por ejemplo, que todos los griegos clásicos eran homosexuales. Y no caen en la paradoja y en la imposibilidad de que una cultura, raza o pueblo perviva unisexual…

    No hay más fin de la especie humana, ni apocalipsis seguro y cierto que el del útero cauterizado y el pene ciego. Ni Nostradamus con cinco porros lo hubiera pergeñado mejor y más dantesco.

    Y es que ya lo decía no sé quién: “Lo que es, es, y, además, no le queda otra.”

    Dos besos!!

    ariovisto

    17 diciembre 2011 at 3:26 pm


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